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“No estamos solos”: un mensaje de esperanza en la Nochebuena

En la antesala de la Nochebuena, cuando las luces y los brindis conviven con ausencias, silencios y balances personales, la palabra del Padre Iván llega como un gesto de acompañamiento para quienes atraviesan estas fiestas con el corazón cansado o lejos de los suyos.

En diálogo con este medio, el sacerdote compartió una reflexión profunda sobre el año que termina, la vida comunitaria y, sobre todo, el sentido más hondo de la Navidad: la certeza de que nadie está verdaderamente solo.

El 2025 fue un año especial para la parroquia que acompaña, ya que se cumplieron 40 años desde su creación. “Fue un año lindo y movido, de memoria agradecida, con luces y sombras, como toda comunidad y como cada persona”, expresó. En ese camino, recordó con emoción las celebraciones realizadas, la misa aniversario del 28 de abril y el reencuentro con antiguos párrocos y agentes pastorales, momentos que fortalecieron los lazos comunitarios.

De cara a las fiestas, la parroquia vivió días intensos y llenos de sentido: el Pesebre Viviente, preparado por jóvenes, niños y miembros de Acción Católica; el canto de villancicos y las celebraciones de Nochebuena y Navidad, que se realizarán a las 19 horas. “Es mucho el esfuerzo que se hace, pero también es mucha la alegría que se comparte”, destacó.

Sin embargo, el mensaje más profundo llegó al pensar en quienes atraviesan estas fechas con tristeza o soledad. “La Navidad nos recuerda lo que anunciaron los ángeles: una gran alegría, y esa alegría es saber que no estamos solos”, dijo el sacerdote. Y agregó: “Podemos tener angustias, problemas, heridas abiertas, pero Jesús camina con nosotros. Si Él está, siempre hay esperanza y siempre se puede volver a empezar”.

Con palabras sencillas, pero cargadas de sentido, invitó a dejar entrar al Niño Jesús en el corazón, no como una emoción pasajera, sino como una alegría de base, una fuerza interior que ayuda a no bajar los brazos incluso en los momentos más difíciles.

Al ser consultado sobre los valores que no deberían perderse entre regalos y celebraciones, fue claro: la esperanza. “Aunque todo parezca oscuro, el sol vuelve a salir. No hay que caer en el desánimo ni en la nostalgia. Dios siempre tiene algo nuevo para sorprendernos”, reflexionó, en sintonía con el lema del año jubilar: Peregrinos de esperanza.

La palabra del Padre Iván también se traduce en gestos concretos. A través de Cáritas, la parroquia asistió en los últimos días a más de 150 familias, y continuará entregando módulos alimentarios y elementos navideños a otras 170 durante esta semana. Para quienes deseen colaborar, el alias habilitado es calma.torno.suerte.

Antes de despedirse, dejó una invitación abierta y sincera: “Acercarnos a Dios no elimina los problemas, pero nos da la fuerza para atravesarlos. Nos libera del miedo, del vacío, de la angustia. Él nunca defrauda”.

En esta Nochebuena, su mensaje resuena como un abrazo silencioso: la Navidad no promete una vida sin dificultades, pero sí la certeza de una presencia que acompaña, sostiene y renueva.

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