La industria textil fueguina atraviesa una fuerte crisis y opera con menos de la mitad de su capacidad
La industria textil de Tierra del Fuego atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. La caída del consumo, la incertidumbre sobre la reducción de beneficios del subrégimen industrial y la falta de definiciones por parte del Gobierno nacional mantienen al sector en una situación crítica.

Así lo afirmó el presidente de la Cámara de la Industria Fueguina (CAFIN), Alberto Garófalo, quien advirtió que la combinación de estos factores pone en riesgo la continuidad de las empresas y el empleo en la provincia.
En diálogo con FM Stylo, explicó que la principal preocupación del sector pasa por la falta de precisiones respecto a la aplicación de la reducción gradual de beneficios prevista para la industria textil.
«Hoy tenemos un problema que es transversal a todas las ramas, que es la caída de la demanda en el continente, y además una indefinición sobre cómo se aplica esa baja gradual de beneficios», señaló.
Garófalo indicó que, tras una interpretación de organismos nacionales que fijaba un cupo de producción no actualizable, las plantas industriales quedaban prácticamente sin beneficios luego de menos de un mes de actividad. Esa situación fue frenada mediante presentaciones judiciales realizadas por las empresas, mientras continúan las gestiones ante funcionarios nacionales con el acompañamiento del Gobierno provincial.
El dirigente aseguró que el sector mantiene expectativas de alcanzar una solución. «Nunca dejamos de gestionar y tenemos confianza en que podamos discutir finalmente cómo debe aplicarse esta disminución de beneficios», sostuvo.
La crisis también quedó reflejada en la cantidad de establecimientos en funcionamiento. De las once fábricas textiles que operaban en la provincia, actualmente solo cinco mantienen actividad, mientras que otras dos podrían retomar la producción si se despeja el escenario regulatorio.
Respecto de la empresa Sueño Fueguino, Garófalo explicó que no fue incorporada originalmente al régimen de beneficios, por lo que recurrió a la Justicia y obtuvo una medida cautelar que le permitió continuar operando.
«Sueño Fueguino no fue incorporada a los beneficios, lo judicializó y obtuvo una cautelar favorable. No es lo ideal trabajar esperando una definición judicial, pero tiene intenciones de seguir peleándola», afirmó.
Otro de los datos que refleja el difícil presente es el bajo nivel de utilización de la capacidad instalada. Según Garófalo, algunas empresas trabajan con apenas el 20% de su potencial productivo.
En cuanto al impacto de las importaciones, el presidente de CAFIN consideró que si bien afectaron al sector, no constituyen el principal problema actual.
«La importación golpeó, pero no es el principal factor, porque la realidad es que quienes venden productos importados tampoco están vendiendo», señaló. En ese sentido, insistió en que el principal desafío pasa por contar con reglas claras sobre el futuro del régimen industrial.
Garófalo recordó además que el sector textil recibió un plazo de extensión de beneficios menor al otorgado a otras industrias radicadas en Tierra del Fuego. Mientras la mayoría accedió a una prórroga de 15 años, con posibilidad de extenderla por otro período igual, las empresas textiles solo obtuvieron cinco años, renovables por otros cinco.
Finalmente, defendió el modelo industrial fueguino y destacó que las empresas del sector mantienen a la totalidad de su personal registrado.
«Nuestras empresas tienen el 100% de sus trabajadores en blanco, pagan sus aportes en tiempo y forma. Eso no siempre ocurrió en otros polos textiles del país, donde durante muchos años existió trabajo informal y competencia desleal», expresó.
Como balance, Garófalo resumió que toda la industria enfrenta un escenario difícil, aunque advirtió que en Tierra del Fuego la situación se agrava por la incertidumbre que todavía existe sobre el futuro del régimen de promoción industrial.
