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Tierra del Fuego se sumó al Atlanticazo en defensa del mar y contra la explotación petrolera

Este martes 4 de noviembre, las ciudades de Ushuaia y Río Grande se unieron una vez más a la jornada nacional conocida como Atlanticazo, una movilización que recorre cada punto de la costa atlántica argentina en defensa del mar y en rechazo a la explotación petrolera offshore.

Frente al icónico cartel de Ushuaia y a orillas del mar en Río Grande, militantes ambientalistas, vecinos y organizaciones sociales desplegaron banderas y carteles con mensajes de resistencia ecológica, acompañados por la lectura de un documento que llamó a “defender la vida y los territorios frente al avance de las corporaciones extractivistas”.


Un reclamo que se multiplica en todo el país

El Atlanticazo, que se realiza los días 4 de cada mes en distintas localidades costeras —desde Buenos Aires hasta Tierra del Fuego—, busca visibilizar las consecuencias ambientales de los proyectos petroleros en el Mar Argentino.
Con el tiempo, el movimiento también fue incorporando otras causas ambientales y sociales, como el rechazo a las salmoneras, la defensa de los pescadores artesanales y la oposición a proyectos inmobiliarios que avanzan sobre ecosistemas naturales.


Un mensaje crítico hacia los gobiernos y las corporaciones

Durante la manifestación, se leyó un documento elaborado por las asambleas participantes, que expresó duras críticas tanto al Gobierno nacional como al provincial.
“El territorio se entrega al mejor postor para expandir las petroleras, instalar salmoneras o fabricar urea, mientras se construyen puertos privados y parques eólicos para el negocio del hidrógeno”, señalaba el texto.

El pronunciamiento también denunció la “complicidad del Estado con las corporaciones” y el “greenwashing” —lavado verde— que, según los manifestantes, se utiliza para legitimar la explotación de los recursos naturales bajo un discurso ambiental.


“Cuidamos, resistimos y construimos”

La lectura continuó con un llamado a la acción colectiva:

“En estos tiempos, salimos a las calles en cada Atlanticazo y tejemos redes con las comunidades que habitan y defienden sus territorios. Cuidamos, resistimos y construimos otros mundos posibles. Sabemos que llevará tiempo, pero también que el tiempo es ahora”, concluyó el documento antes de abrir el micrófono a los participantes.


Un movimiento que no se detiene

Desde su primera convocatoria, el Atlanticazo se consolidó como una red de asambleas costeras autoconvocadas que exige un cambio profundo en la relación entre producción, energía y medio ambiente.
En Tierra del Fuego, los manifestantes reafirmaron su compromiso de continuar visibilizando la problemática y mantener viva la lucha “por mares libres, ecosistemas sanos y una provincia soberana y sustentable”.

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