En 26 meses, el Gobierno acumuló un recorte del gasto público por USD 67.000 millones
El Gobierno nacional llevó adelante un fuerte ajuste fiscal desde el inicio de la gestión, con una reducción acumulada del gasto público equivalente a USD 67.000 millones en los primeros 26 meses.

Según datos oficiales y estimaciones privadas, la estrategia económica se basó principalmente en un recorte sostenido del gasto en distintas áreas del Estado, con el objetivo de alcanzar el equilibrio fiscal y sostener el superávit en las cuentas públicas.
El ajuste se concentró en rubros clave como la obra pública, las transferencias a provincias, los programas sociales y el gasto en personal, que registraron caídas significativas en términos reales.
En paralelo, el Gobierno mantuvo o incrementó algunas partidas consideradas prioritarias, como jubilaciones, asignaciones sociales específicas y subsidios en sectores estratégicos, en un intento de amortiguar el impacto del recorte.
El resultado de esta política fue la consolidación de superávits fiscales en distintos meses, incluso en un contexto de caída de la recaudación tributaria, lo que obligó a complementar los ingresos con otras fuentes, como rentas del Estado o privatizaciones.
A lo largo del período, el ajuste no fue homogéneo: mientras algunas áreas sufrieron recortes profundos, otras mostraron incrementos puntuales, reflejando una reconfiguración del gasto más que una reducción lineal.
El objetivo oficial apunta a consolidar el equilibrio fiscal como eje central del programa económico, en línea con compromisos asumidos y con la intención de estabilizar variables macroeconómicas como la inflación.
Sin embargo, el impacto del ajuste sigue generando debate. Mientras el Gobierno destaca la mejora en las cuentas públicas, analistas advierten sobre sus efectos en la actividad económica, el consumo y el financiamiento estatal en un contexto de menor recaudación.
