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El 71% de los argentinos elimina un gasto antes de contratar un nuevo servicio

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El consumo cotidiano atraviesa un cambio marcado por una mayor selección de gastos. Antes de contratar una plataforma, sumar una membresía o incorporar un nuevo servicio digital, buena parte de los argentinos revisa primero qué puede eliminar de su presupuesto para compensar ese desembolso.

Este comportamiento fue definido como “economía de la poda” y quedó reflejado en un estudio nacional de Youniversal. Según los datos difundidos por la especialista en tendencias de consumo Ximena Díaz Alarcón, el 71% de los consumidores analiza qué gasto dejará de pagar antes de contratar un nuevo servicio digital.

“Más del 70% antes de contratar cualquier cosa dicen: ‘Che, pará, yo contrato, pero ¿qué recorto?’”, explicó Díaz Alarcón durante una entrevista en Infobae a la Tarde. La tendencia muestra que cada nueva incorporación al presupuesto compite directamente con gastos que ya estaban instalados.

El fenómeno alcanza especialmente a las plataformas de streaming, aplicaciones, membresías y servicios de inteligencia artificial. Aunque muchos de esos consumos pueden parecer menores de manera individual, su acumulación termina representando una suma considerable a fin de mes.

La especialista comparó esta situación con los denominados gastos hormiga. “Vos decís: ‘Esto es poquito, esto es poquito’, pero sumás muchos poquitos y de repente se hace un gasto significativo para la gente y cuando el bolsillo está apretado, la cosa se pone mucho más racional”, señaló.

En ese escenario también comenzó a hablarse de una “fatiga de las suscripciones”. El problema ya no se limita al costo, sino que incluye tener que controlar renovaciones, recordar qué servicios se utilizan realmente y decidir cuándo corresponde cancelar alguno. “¿Cuántas películas, cuántas veces en el mes usaste esa plataforma? ¿Cuánto tiempo tenés para usarla?”, planteó Díaz Alarcón.

Frente a esa realidad, los consumidores adoptan diferentes estrategias: contratar una plataforma solamente durante un mes, utilizar promociones o períodos gratuitos, compartir cuentas o cancelar el servicio una vez terminado el contenido que motivó la suscripción.

Sin embargo, la especialista advirtió que darse de baja no siempre resulta sencillo. Mencionó la existencia de los denominados “patrones oscuros”, mecanismos de diseño que facilitan la contratación pero dificultan encontrar la opción para cancelar. “Es muy fácil entrar y bastante difícil buscar dónde está el unsubscribe”, explicó.

La poda tampoco se limita al universo digital. Los gastos vinculados con entretenimiento y esparcimiento también comenzaron a sufrir recortes importantes. Salir a comer, ir al cine, asistir al teatro o comprar entradas para recitales aparecen entre las actividades que más se reducen cuando el presupuesto se ajusta.

“Recortó mucho, por ejemplo, salir a comer afuera, muchísimo. Recortó mucho entretenimiento, cine, teatro, recitales”, enumeró Díaz Alarcón. Esa restricción contrasta con otro dato del relevamiento: ocho de cada diez personas consideran que el disfrute y el descanso son importantes para su bienestar emocional.

El resultado es un consumidor que mantiene el interés por las experiencias, pero que exige mayor utilidad antes de destinar dinero. Una suscripción puede mantenerse solamente mientras exista contenido de interés, una salida gastronómica puede reemplazarse por un encuentro en casa y determinados espectáculos quedan sujetos a promociones o posibilidades de financiación.

“Tenés que demostrar la utilidad, porque la gente probablemente va a dar de baja otra cosa para sumarte a vos”, afirmó la especialista. Esa lógica representa también un desafío para las empresas, que ya no compiten únicamente con compañías del mismo rubro, sino con cualquier otro gasto que el consumidor considere prioritario.

“Antes no digo que era canilla libre, pero ahora cada incorporación obliga a dejar algo afuera”, sintetizó Díaz Alarcón. De esta manera, la economía de la poda refleja un cambio profundo en los hábitos de consumo: revisar, comparar y eliminar antes de sumar un nuevo gasto se convirtió en una práctica cada vez más extendida.

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