Avanza el cierre de agencias del Banco Central y Río Grande perderá su sede regional
El Banco Central de la República Argentina avanzó con el cierre de 12 agencias regionales en distintas provincias, entre ellas la de Río Grande, en el marco de una reestructuración de su funcionamiento a nivel nacional.

La medida fue definida por el Directorio del organismo y forma parte de un proceso de adecuación vinculado a cambios en el uso del efectivo, el crecimiento de la bancarización y la expansión de los medios de pago electrónicos.
Además de Río Grande, la decisión alcanza a otras ciudades como Comodoro Rivadavia, Río Gallegos, Bahía Blanca, Formosa y Salta, entre otras, reduciendo de manera significativa la presencia territorial del Banco Central en el interior del país.
En total, la medida impacta sobre 32 trabajadores, quienes podrían ser reubicados en otras dependencias o enfrentar la pérdida de sus puestos laborales, según advirtieron desde el sector gremial.
Las agencias regionales cumplen funciones clave dentro del sistema financiero, como la distribución y custodia de billetes y monedas, la provisión de efectivo a bancos, la compensación interbancaria y tareas de supervisión.
Desde el gremio La Bancaria cuestionaron la decisión y alertaron que la reducción de estas sedes debilita la capacidad operativa del organismo, especialmente en regiones alejadas como la Patagonia, que quedará prácticamente sin presencia directa del Banco Central.
La medida también se interpreta como parte de la línea política del presidente Javier Milei, quien en reiteradas oportunidades expresó su intención de avanzar en el cierre del Banco Central, al que responsabiliza por la emisión monetaria y la inflación.
En este contexto, el cierre de agencias aparece como un paso concreto dentro de ese proceso, aunque todavía no se detalló cómo se reorganizarán las funciones que estas oficinas cumplían en el territorio.
La decisión abre interrogantes sobre el impacto en la logística del efectivo, el control del sistema financiero y la atención de las necesidades de las entidades bancarias en el interior del país, especialmente en zonas alejadas de los principales centros urbanos.
