Un último día que nunca fue: familias del María Auxiliadora denuncian que dejaron afuera a los alumnos de sexto año
Lo que debía ser una jornada cargada de emoción y despedidas terminó convertido en frustración y llanto para los estudiantes de sexto año del colegio María Auxiliadora. Este viernes, los chicos llegaron a las 7 de la mañana para vivir su último día de clases y se encontraron con las puertas cerradas.
Madres y padres contaron que la institución tiene una tradición muy marcada: compartir el último recreo, saludar a los docentes, cerrar proyectos y escuchar por última vez el timbre que marca el final del ciclo escolar. Este año, nada de eso ocurrió.
“Los chicos no tuvieron su último día. No sabemos por qué la escuela decidió que este año no”, expresó Ana, mamá de una alumna, en diálogo con FM Aire Libre. Relató que muchos estudiantes llevan más de una década en el colegio, desde sala de tres, y que este viernes se quedaron afuera sin poder abrazar ni despedirse de sus maestros.
Según las familias, la dirección decidió no permitir el ingreso de los alumnos para el último día, sin aviso previo ni comunicado formal. Tras los reclamos en la puerta, solamente se habilitó parcialmente la entrada para participar de una misa, pero el resto de las actividades habituales –recreación, despedidas, encuentro con docentes y cierre institucional– fue suspendido por completo.
Quienes se acercaron al establecimiento señalan que la directora, Rosana Mansilla, no ofreció una explicación clara. “No hay una respuesta concreta. Nos hablan de ‘jornada docente’ o de falta de profesores, pero nunca antes había pasado algo así. María Auxiliadora siempre tuvo clases en estas fechas”, cuestionó Ana.
Las familias también vinculan este episodio con un cambio de clima interno desde que asumieron las nuevas autoridades. Mencionan restricciones a la Estudiantina, modificaciones repentinas de protocolos y decisiones unilaterales que, aseguran, afectan el vínculo entre la comunidad educativa y la conducción del colegio. “El cambio de directivo transformó todo. Siempre se seguía el mismo protocolo para el último día y este año lo cambiaron de un momento a otro”, resumió la madre.
En la puerta del colegio, el escenario fue de angustia: estudiantes llorando, padres sin poder acompañarlos en el cierre de etapa, docentes desconcertados y un edificio prácticamente blindado. “Les sacaron la posibilidad de su despedida. Era su último recreo, su último abrazo con los profes, su último timbre. No lo tuvieron”, lamentó Ana.
La única actividad que se mantuvo fue la misa, aunque también con restricciones de ingreso. “Estamos esperando que abran la puerta para entrar. Todo engorroso, todo cerrado. No dejan pasar a nadie”, contó la mujer mientras aguardaba en el acceso.
Madres y padres advierten que, aunque sus hijos terminan este año, les preocupa lo que deja este tipo de decisiones para las próximas camadas. Sostienen que la situación no puede convertirse en una “nueva normalidad” dentro de la escuela.
Por ahora, la directora Rosana Mansilla no respondió públicamente a los cuestionamientos ni brindó una versión oficial sobre lo sucedido, mientras la comunidad educativa reclama algo que considera básico: que a los chicos se les garantice un cierre de ciclo respetuoso, cuidado y a la altura de lo que significa terminar el secundario.
