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Un argentino recorrió América entera en una moto de 90cc: de Ushuaia a Alaska tras más de cinco años de travesía

Pablo Imhoff, oriundo de Santo Tomé, Santa Fe, acaba de culminar una hazaña poco común: unir el extremo sur del continente americano con su punto más septentrional, Alaska, montado en una sencilla motocicleta Honda C90. Tras más de cinco años de viaje, desafíos climáticos, mecánicos y fronterizos, este aventurero solitario completó un periplo que pocos se atreven siquiera a imaginar.

El viaje comenzó en enero de 2020, cuando Pablo puso rumbo a la Patagonia con la intención de atravesar América en lo que él llamó su “viaje lento”. Lo que no imaginaba es que la pandemia lo obligaría a permanecer varado durante meses en Ushuaia. Lejos de frenar su impulso, esa pausa se transformó en una experiencia transformadora: aprendió a convivir con el invierno fueguino, se aventuró a esquiar, bucear en el Canal Beagle y explorar la región con nieve hasta la cintura.

Con la reapertura de rutas, Imhoff reinició su marcha subiendo por la mítica Ruta 40. Alcanzó La Quiaca, cruzó a Bolivia y recorrió el Salar de Uyuni. Luego sorteó uno de los obstáculos más temidos del continente: el Tapón del Darién, entre Colombia y Panamá. Tras superar contratiempos logísticos y recuperar su moto retenida en Nicaragua, siguió por Centroamérica, donde fue acompañado durante parte del trayecto por su amigo “Oscarcito”.

En total, atravesó 16 países, incluyendo El Salvador, Guatemala, Belice, México, Estados Unidos y Canadá. En cada uno de ellos vivió momentos inolvidables: noches heladas en los Andes, rutas de ripio interminables, calor extremo en Centroamérica y la emoción de cada encuentro con personas que lo apoyaron, muchas veces sin conocerlo. A lo largo del recorrido, compartió su experiencia con más de 1.3 millones de seguidores en redes sociales, quienes fueron testigos de cada paso, arreglo mecánico y paisaje impresionante.

El cruce final hacia Alaska no solo marcó un objetivo geográfico, sino el cierre de un ciclo épico. Ahora, Pablo planea internarse en las rutas heladas hacia Prudhoe Bay, el último tramo de carretera antes del océano Ártico. Luego, tomará un tiempo para descansar y reflexionar sobre lo que viene.

Con una pequeña moto, grandes sueños y un espíritu incansable, Pablo Imhoff demostró que no hacen falta lujos ni grandes medios para vivir una gran aventura. Su historia ya inspira a miles de personas en todo el continente y quedará como una de las travesías más singulares del motociclismo contemporáneo.

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