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Río Grande ya cuenta con su primera alcaidía exclusiva para mujeres, aunque no sin controversias

Con la llegada de las primeras internas, comenzó a funcionar en Río Grande una nueva alcaidía destinada exclusivamente a mujeres privadas de su libertad. La medida responde a una demanda histórica de familiares y organizaciones que reclaman mayor proximidad territorial para garantizar derechos básicos como el contacto regular con hijos e hijas, así como también mejores condiciones de detención.

Sin embargo, la inauguración del espacio generó múltiples críticas, ya que para su puesta en marcha se decidió desactivar la Casa de Pre Egreso, una dependencia destinada a varones con condenas próximas a finalizar y buena conducta. Su cierre provocó el traslado forzoso de varios internos hacia sectores comunes, situación que fue calificada como un retroceso en los procesos de reinserción que venían transitando.

Desde distintos sectores judiciales y del propio Servicio Penitenciario Provincial se alertó sobre las consecuencias que tuvo esta decisión. Algunos detenidos afectados por el cierre iniciaron acciones judiciales, al considerar que sus derechos fueron vulnerados al perder condiciones logradas por mérito. Además, se cuestiona que la reubicación masiva afecta la convivencia y la seguridad dentro de otros pabellones.

A esto se suma que el nuevo sector femenino no estaría completamente habilitado. Según trascendió, faltan recursos materiales y humanos fundamentales: escasez de mobiliario, falencias en el sistema de videovigilancia, sanitarios inadecuados y ausencia de profesionales especializados para acompañar a las internas. Incluso, algunos agentes penitenciarios habrían planteado que el personal actual no alcanza para cubrir las nuevas necesidades operativas.

En medio de estos cuestionamientos, algunas propuestas alternativas empezaron a circular. Una de ellas sugiere que se destine un edificio propio para la alcaidía de mujeres, sin necesidad de cerrar otros espacios ya en funcionamiento. Otra plantea utilizar el edificio del actual centro de monitoreo como sede provisoria, en tanto se planifica una construcción adecuada.

Si bien la implementación de esta alcaidía marca un avance en términos de políticas con perspectiva de género, el modo en que se concretó dejó al descubierto importantes falencias de planificación. Mientras familiares de las internas celebran el acercamiento geográfico y emocional, desde otros sectores reclaman soluciones que contemplen a toda la población penitenciaria.

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