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Suspendieron temporalmente la pesca de calamar Loligo en Malvinas por la baja biomasa

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La administración británica de las Islas Malvinas decidió suspender temporalmente la pesca de calamar Loligo luego de detectar niveles de biomasa inferiores a los esperados. La medida fue anunciada el 12 de agosto y, según las autoridades, busca preservar el recurso mientras se recopila nueva información sobre su distribución y disponibilidad.

El Departamento de Pesca tomó la decisión luego de mantener consultas con representantes de la industria. La suspensión no implica el cierre definitivo de la temporada, sino una pausa que permitirá realizar nuevos estudios antes de determinar cuándo y bajo qué condiciones podrá retomarse la actividad.

Como parte de ese proceso, embarcaciones de la flota comercial fueron utilizadas para realizar arrastres dirigidos en distintos sectores del área de pesca, con el objetivo de obtener información actualizada sobre la distribución del recurso.

La decisión adquiere relevancia debido al peso que tiene el calamar patagónico, conocido comercialmente como Loligo y correspondiente a la especie Doryteuthis gahi, dentro de la actividad pesquera de las islas. Se trata históricamente de una de las principales pesquerías de Malvinas tanto por volumen de capturas como por los ingresos que genera.

La situación contrasta con el comienzo de 2026. La primera campaña del año fue habilitada luego de una prospección que estimó una biomasa de 41.725 toneladas. En esa oportunidad, 16 grandes buques arrastreros vinculados con empresas gallegas fueron autorizados a operar.

La primera campaña terminó con más de 42.000 toneladas capturadas, de acuerdo con datos recopilados posteriormente. El recurso se explota mediante dos campañas anuales: la primera entre febrero y mayo y la segunda entre agosto y octubre, principalmente en aguas situadas al este y sudeste del archipiélago.

El denominado Loligo Box constituye una de las principales áreas de manejo de la especie. Allí las autoridades pueden modificar el esfuerzo pesquero, cerrar sectores o suspender las capturas cuando las evaluaciones indican que la disponibilidad del recurso podría comprometer su conservación.

Durante los últimos años, el criterio de manejo utilizado por las autoridades busca mantener una biomasa mínima cercana a las 10.000 toneladas al finalizar cada campaña. Los modelos son actualizados durante la temporada a partir de información sobre capturas, esfuerzo pesquero, tamaño y madurez de los ejemplares.

Los antecedentes recientes muestran que la situación del recurso ya había generado medidas similares. En 2024, la segunda campaña no llegó a comenzar después de que una evaluación inicial estimara una biomasa de 13.679 toneladas y un segundo estudio la redujera a 6.828 toneladas, por debajo del nivel considerado necesario para habilitar la explotación comercial.

Durante 2025 también se registraron dificultades. La primera campaña terminó antes de lo previsto con el objetivo de proteger ejemplares inmaduros correspondientes a la siguiente cohorte, mientras que la segunda temporada fue cerrada anticipadamente luego de que los monitoreos evidenciaran una disminución de la biomasa.

La nueva suspensión vuelve a generar interrogantes sobre la evolución del caladero. El Loligo tiene un ciclo de vida relativamente corto, de aproximadamente un año, por lo que las variaciones entre diferentes cohortes pueden modificar rápidamente la disponibilidad del recurso y obligar a ajustar el nivel de explotación.

La importancia de la actividad excede al sector pesquero. La pesca representa alrededor del 40% de la economía de las islas y los ingresos provenientes de las licencias pesqueras alcanzaron aproximadamente 33,8 millones de libras durante el ejercicio 2023-2024, mientras que para el período siguiente se habían previsto ingresos superiores a los 36 millones de libras.

El negocio del Loligo también mantiene una fuerte vinculación con Galicia. Los derechos de explotación están distribuidos entre sociedades radicadas en las islas y empresas españolas, principalmente vinculadas con armadores gallegos. Una parte importante de las capturas es posteriormente procesada y comercializada a través de puertos de esa región española.

Desde la perspectiva argentina, la explotación de estos recursos forma parte de las actividades que el Reino Unido desarrolla unilateralmente en torno a las Islas Malvinas, cuya soberanía permanece en disputa. El Gobierno argentino sostiene que el aprovechamiento de los recursos naturales del área no puede ser decidido unilateralmente por el Reino Unido.

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