Salamone negó una “fuga de cerebros” en el CONICET y científicos cuestionaron sus declaraciones
El presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Daniel Salamone, rechazó los reclamos de la comunidad científica sobre la situación del sistema de investigación argentino y calificó de “falsa” la existencia de una fuga de cerebros vinculada con las actuales políticas del Gobierno nacional. Sus declaraciones generaron críticas entre investigadores y profesionales de la institución.

Salamone sostuvo que el escenario actual está “muy lejos de esta idea mal expresada del cientificidio” y negó que exista el nivel de desfinanciamiento denunciado por distintos sectores de la comunidad científica.
En relación con las becas, afirmó que actualmente “la cantidad otorgada supera a la de años previos” y aseguró que la gestión nacional busca “conservar la excelencia e incrementar el impacto productivo” de la investigación.
El titular del CONICET también rechazó que las políticas implementadas por el actual Gobierno estén provocando la salida de investigadores del país. Según planteó, la mayor parte de las emigraciones se produjo durante la gestión anterior.
En ese sentido, señaló que uno de los objetivos de su administración es preservar las capacidades científicas del organismo y avanzar hacia una mayor transferencia tecnológica y generación de valor para el sector privado.
Las declaraciones fueron realizadas el jueves 13 de agosto, en un contexto de creciente malestar entre investigadores, docentes y trabajadores del sistema científico. Esta semana, integrantes de la comunidad científica se concentraron en el Obelisco para reclamar mayor inversión estatal y advertir sobre la caída de los recursos destinados a ciencia y tecnología, que ubican en torno al 0,14% del PBI, frente al 0,32% registrado anteriormente.
Las declaraciones de Salamone fueron cuestionadas por distintos investigadores del CONICET. Daniel Feierstein, docente e investigador principal del organismo por el Centro de Estudios sobre el Genocidio de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), calificó las expresiones como “muy desafortunadas”.
Feierstein cuestionó especialmente la situación salarial de docentes e investigadores y sostuvo que los ingresos se encuentran en niveles históricamente bajos. También señaló que el problema no se limita a los salarios, sino que alcanza al financiamiento necesario para sostener proyectos, laboratorios, equipamiento e insumos.
El investigador afirmó además que existen proyectos que cuentan con evaluaciones aprobadas pero que no pudieron continuar por falta de financiamiento. Según explicó, la interrupción de investigaciones de varios años también implica perder recursos ya invertidos y desarticular equipos de trabajo.
Para Feierstein, la combinación de bajos salarios, falta de subsidios y dificultades para formar nuevos investigadores termina favoreciendo la salida de profesionales hacia otros países o hacia el sector privado.
“Lo que está ocurriendo es una fuga al exterior, porque la ciencia argentina es muy reconocida internacionalmente o en el ámbito privado”, sostuvo.
En la misma línea, Juan Esteban Ugalde, director del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIBio), unidad ejecutora del CONICET en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), afirmó que actualmente existen menos ingresos al sistema científico.
Ugalde sostuvo que, más allá de la cantidad de becas otorgadas en determinados períodos, el principal problema es la ausencia de una política científica definida. “Lo que no hay es una política científica”, afirmó, y señaló que en los últimos dos años no observa una propuesta clara en ese sentido.
Respecto de la emigración de investigadores, aseguró que en su propia institución existen profesionales que están dejando el sistema, principalmente jóvenes becarios que terminan sus tesis y no encuentran posibilidades de continuidad.
Según explicó, algunos se trasladan al exterior mientras que otros optan por incorporarse al sector privado dentro de Argentina. “El sistema se está enflaqueciendo” en materia de recursos humanos, afirmó.
También cuestionó las declaraciones de Salamone el investigador Juan Manuel Carballeda, doctor en Ciencias Biológicas de la UBA, especialista en virología e investigador del CONICET y docente de la Universidad Nacional de Hurlingham.
Carballeda sostuvo que resulta particularmente cuestionable la postura del titular del organismo porque, según señaló, “él es científico del CONICET y conoce bien lo que está pasando”.
El investigador afirmó que existen dificultades para acceder a subsidios y que las becas para realizar doctorados se volvieron menos atractivas debido a los montos ofrecidos. También sostuvo que numerosos investigadores están dejando el sistema para incorporarse a instituciones del exterior o al sector privado.
“Más allá del color político de quien opine, vemos cómo el sistema científico se está destruyendo”, afirmó Carballeda, quien cuestionó además las recientes decisiones del Gobierno nacional en materia de conducción del área.
Así, mientras la conducción del CONICET sostiene que las capacidades del sistema científico deben preservarse mediante una orientación hacia la excelencia y el impacto productivo, distintos investigadores advierten sobre una reducción de recursos, la pérdida de personal y la falta de financiamiento para sostener proyectos. El desacuerdo deja expuesta una fuerte disputa sobre el estado actual y el rumbo de la ciencia argentina.

