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Rosana Mansilla, primera fueguina al frente del Instituto María Auxiliadora de Río Grande

El Instituto María Auxiliadora de Río Grande, con 130 años de historia, inicia una nueva etapa con la dirección del nivel secundario a cargo de Rosana Mansilla, exalumna de la institución y la primera fueguina en ocupar este cargo. La escuela, que celebró este año los 70 años de su nivel primario, mantiene su identidad salesiana y su compromiso con la comunidad local. La celebración oficial con toda la comunidad educativa se realizará este martes a las 15:30 en el gimnasio de la institución.

Fundado en 1894 por las Hijas de María Auxiliadora, el colegio comenzó como una escuela para niñas, y con los años se consolidó como referente educativo en Río Grande. Mansilla, egresada del nivel secundario en 1995, destaca que la institución ha acompañado la transformación de la ciudad y la formación de generaciones de fueguinos y fueguinas que luego contribuyeron a la sociedad en distintos ámbitos.

Rosana Mansilla, politóloga de formación, magíster en programas sociales y docente por vocación, fue designada tras un proceso de selección nacional llevado adelante por la Inspectoría de las Hijas de María Auxiliadora. “Soy la tercera directora laica del colegio, pero la primera fueguina”, señaló Mansilla, marcando un hito para la historia de la institución y para la comunidad educativa local.

El María Auxiliadora se caracteriza por mantener una comunidad educativa pequeña pero cercana, con divisiones únicas en cada año del nivel secundario y primario, y un jardín que reúne alrededor de 90 niños. Esta dinámica permite un vínculo cercano con estudiantes y familias, diferenciando al colegio de otras instituciones de la región, aunque comparte el espíritu salesiano con el Colegio Don Bosco.

La directora también ha tenido una destacada participación en la comunidad fueguina, con actividades en el Club de Leones, la Juventud Radical y la conducción de la UCR local. Casada y madre de dos hijos, Mansilla enfatiza la importancia de devolver a la comunidad desde la educación, combinando tradición, pertenencia y vocación de servicio.

Con su llegada, el Instituto reafirma su compromiso con la formación integral, la fe y los valores salesianos, al tiempo que proyecta la educación hacia las nuevas generaciones. Mansilla recorre los pasillos saludando a los estudiantes y observando los murales creados por los egresados, simbolizando la continuidad de un legado que sigue enseñando, creciendo y adaptándose a los desafíos del presente.

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