Preocupación por la crítica situación de las trabajadoras de casas particulares en Tierra del Fuego
Dora Sánchez, referente de la Unión de Empleadas Domésticas, expresó su malestar por la delicada situación que atraviesa el sector en la provincia.Señaló que muchas trabajadoras que prestan servicios por hora no alcanzan a cubrir ni los gastos básicos de alimentos: “No ganan ni para un kilo de pan o un litro de leche”, advirtió.
Uno de los principales reclamos apunta al retraso en la actualización salarial. Sánchez explicó que las paritarias recién comenzaron a moverse esta semana, pese a que debieron haberse convocado en marzo. Los incrementos acordados son mínimos: 3,5% acumulado entre enero y junio, y apenas un 1% adicional por mes hasta septiembre. A eso se suma un bono no remunerativo escalonado que varía según la carga horaria semanal, alcanzando hasta $10.000 en julio para quienes trabajan más de 16 horas.
La dirigente también hizo referencia a las complicaciones generadas por la falta de oficialización de estos aumentos. Muchos empleadores se excusan en que los incrementos aún no fueron publicados en el Boletín Oficial y, por lo tanto, no los abonan. “Solo unos pocos tienen empatía y deciden pagarlos de todos modos”, afirmó.
Además, Sánchez llamó a la reflexión a los empleadores y pidió que se acuerden mejoras por fuera del marco formal: “Si reciben aumentos en sus trabajos, deberían poder reconocer también el esfuerzo de quienes cuidan a sus hijos o mantienen sus hogares”, sostuvo.
Respecto a la realidad local, destacó que en Río Grande cuentan con una red de apoyo del Municipio que facilita la atención en centros de salud sin mayores trámites, pero advirtió que la situación en Ushuaia es mucho más complicada: “Las compañeras allá están completamente desprotegidas”, afirmó.
La referente también se refirió a la precariedad en la que viven muchas trabajadoras. Algunas deben caminar largas distancias para llegar a sus lugares de trabajo por falta de transporte público en horarios adecuados. Otras deben dividir sus días entre varias casas para completar una jornada laboral. “La mayoría pertenece a sectores vulnerables y no tiene otra opción”, expresó.
Por último, subrayó la necesidad urgente de contar con una oficina activa de la obra social y mayor reconocimiento estatal. “Nos sentimos invisibles. Hoy sobrevivimos más por compromiso político que por un sistema que nos proteja”, concluyó.
