Persisten las quejas por el uso de pirotecnia sonora pese a la prohibición vigente en Río Grande y Ushuaia
A pesar de la prohibición que rige en ambas ciudades, durante la última Nochebuena se multiplicaron las denuncias y expresiones de malestar de vecinos de Río Grande y Ushuaia por el uso reiterado de pirotecnia sonora. Las quejas se canalizaron principalmente a través de redes sociales, donde numerosos usuarios expusieron situaciones de ruidos constantes, estruendos prolongados y ausencia de controles efectivos.

La problemática volvió a instalarse en la agenda pública luego de que Silvana Willy, madre de dos niños neurodivergentes, expresara su preocupación en una entrevista brindada a Aire Libre FM. Según relató, durante la noche del 24 de diciembre los ruidos fueron más intensos y generalizados que en años anteriores, especialmente en sectores de la Margen Sur de Río Grande.
Willy explicó que la pirotecnia sonora tiene un impacto directo y profundo en personas con hipersensibilidad auditiva, particularmente en niños dentro del espectro autista. Señaló que, si bien cada caso es diferente, en muchos niños el ruido no solo genera molestia, sino también dolor físico y desregulaciones emocionales que pueden extenderse durante horas o incluso días posteriores al episodio.
Durante la entrevista, cuestionó las respuestas que suelen minimizar la problemática, como sugerir el aislamiento de las personas afectadas o sacarlas de sus hogares durante los festejos. “Las consecuencias no terminan cuando se apaga el último estruendo”, advirtió, al tiempo que remarcó que las desregulaciones pueden ser severas y de larga duración.
La vecina también subrayó que el problema excede a las personas neurodivergentes y alcanza a adultos con sensibilidad auditiva, personas mayores, mascotas y al ambiente en general. En ese sentido, recordó el riesgo de incendios y accidentes asociado al uso de pirotecnia ilegal, especialmente en contextos urbanos.
Cabe recordar que en Río Grande rige desde hace décadas una ordenanza que prohíbe el uso, venta y comercialización de pirotecnia sonora, normativa que fue reforzada en 2019. Sin embargo, según señalaron vecinos y organizaciones, la falta de controles, prevención y sanciones concretas favorece que estas prácticas se repitan año tras año.
Si bien Willy manifestó su apoyo al uso de pirotecnia fría o sin ruido como alternativa, reconoció que su mayor costo y menor impacto visual limitan su adopción masiva. No obstante, insistió en que el debate debe centrarse en la salud, la convivencia y el respeto colectivo. “El disfrute individual no puede estar por encima del daño que se provoca a otros”, concluyó.
Las reiteradas quejas registradas tanto en Río Grande como en Ushuaia reabren el debate sobre la necesidad de reforzar los controles y profundizar las campañas de concientización para garantizar el cumplimiento de una normativa que busca proteger la salud y el bienestar de toda la comunidad.
