DestacadasProvinciales

Pastor será juzgado por abuso sexual mientras sigue activo en Ushuaia

USHUAIA / RÍO GALLEGOS. Miguel Triviño, pastor evangélico actualmente radicado en Ushuaia, será juzgado por el delito de abuso sexual con acceso carnal en modalidad continuada, en perjuicio de una joven que lo denunció por hechos ocurridos hace 17 años, cuando ella tenía 16. El juicio oral está previsto para el próximo 20 de noviembre a las 9:00 en la Cámara en lo Criminal y Correccional de la Primera Circunscripción Judicial de Santa Cruz.

La denunciante, identificada públicamente como Belén, aseguró haber sido abusada sexualmente por Triviño mientras colaboraba en la iglesia del Movimiento Cristiano y Misionero de Río Gallegos, en el año 2007. “El trauma que me dejó no se lo deseo a nadie”, expresó en sus redes sociales al confirmar la fecha del juicio. “Después de 11 años luchando por mi causa, salió la fecha. Triviño sigue como pastor en Ushuaia y huyó como rata para entorpecer a la Justicia”, agregó.

El caso fue revelado en 2021 por el medio La Opinión Austral, donde Belén relató que el entonces pastor habría aprovechado su cercanía con la familia para aislarla y someterla. “Me amenazaba con matar a mi mamá si contaba algo”, declaró.

Un largo camino judicial

El procesamiento original fue dictado por la jueza Rosana Suárez, quien tuvo en cuenta el contexto de poder y manipulación en el ámbito religioso. Sin embargo, el Juzgado de Recursos revocó la medida, al considerar que “la posibilidad de fabulación no fue descartada”. Desde entonces, Triviño ha permanecido en libertad y ejerciendo su rol como líder religioso en la capital fueguina.

En el expediente consta un episodio clave ocurrido durante una reunión entre Belén, Triviño y el entonces pastor Bolívar Santos, quien presuntamente habría reconocido en privado los abusos. “Santos me dijo que la noche anterior Triviño le había confesado que me había abusado, pero me pidió que me callara”, recordó Belén. Pese a ello, Santos declaró luego como testigo a favor del acusado.

“No me van a callar”

La denuncia de Belén surgió inicialmente en el marco de una causa por violencia familiar. Fue entonces cuando se abrió la instancia judicial que derivó en la actual acusación penal. A lo largo del proceso, la joven ha insistido públicamente en su búsqueda de justicia: “El abuso me destrozó la vida. Caí en depresión, dejé de estudiar, intenté suicidarme. Mi mamá fue la única que me dijo que no me callara, y aunque ya no está, sigo luchando por ella y por la inocencia que me quitaron”.

De cara al juicio, afirmó: “No me van a callar por más poder que tengan. Si tengo que llegar a la Corte Suprema, ahí estaré”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *