Médicos advierten con un paro de 48 horas ante la crisis de la salud pública
La salud provincial atraviesa un escenario cada vez más complejo y el Sindicato de Profesionales de la Salud (Siprosa) evalúa la posibilidad de concretar un paro de 48 horas, una medida inédita para el sector. Daniel Romero, secretario de organización del gremio, adelantó que se trata de un recurso extremo para dejar en evidencia la magnitud del problema.
Según el dirigente, las políticas impulsadas por el Ministerio bajo el concepto de “productividad” han introducido lógicas de mercado en el sistema público, provocando inequidades y debilitando áreas sensibles como la salud mental, la promoción y la prevención. “Estamos viendo cómo se fragmenta la estructura sanitaria y cómo se degrada la calidad del servicio”, señaló.
Uno de los puntos más cuestionados por Siprosa es la implementación de los denominados “módulos quirúrgicos”. Para Romero, estos pagos diferenciales generan una práctica “desleal y confusa” porque mezclan el salario con retribuciones por prestación, lo que termina mercantilizando la tarea médica. “El reconocimiento económico debe ser justo, pero no bajo esquemas que distorsionen la función pública de la salud”, advirtió.
El sindicato también expresó inquietud por la distribución de los más de 10 mil millones de pesos que ingresaron al sector en la actual gestión. “El presupuesto creció, pero la atención se deteriora cada vez más. No sabemos quién cobra qué ni bajo qué criterios”, cuestionó Romero.
A esto se suma la falta de infraestructura, el déficit de personal y una estructura de cargos que, con 85 páginas de nuevas disposiciones, solo añade burocracia a la gestión hospitalaria. El dirigente recordó que los profesionales ya llevan cuatro meses de acciones directas y que el reclamo coincide con el cuarto aniversario del incendio en el hospital: “Cuatro años y cuatro meses después, nada ha cambiado”, lamentó.
El malestar no se limita a Siprosa. Romero aseguró haber dialogado con referentes de ATSA, quienes también cuestionan la falta de transparencia en el reparto de los fondos. En tanto, las guardias colapsadas, la escasez de pediatras —apenas cinco en Río Grande cuando se necesitan 27— y la transferencia de pacientes al sistema público durante la pandemia son ejemplos del deterioro que vive el sector.
De no abrirse una instancia de diálogo “real y efectiva” con los ministerios de Salud y Economía, el sindicato asegura que avanzará con el paro. El objetivo, dicen, es poner en evidencia el riesgo que atraviesa la salud pública y rechazar políticas que, bajo la idea de productividad, van “a contramano de lo que se necesita en la provincia”.
