Ley de Inocencia Fiscal: qué cambia con la nueva norma que celebró el Gobierno
La iniciativa impulsada por el presidente Javier Milei fue aprobada por el Congreso y modifica de forma profunda el régimen tributario: eleva los montos para considerar evasión, reduce plazos de prescripción y crea un sistema simplificado del Impuesto a las Ganancias. El oficialismo la presenta como un giro en la relación entre el Estado y los contribuyentes.

El Congreso sancionó la Ley de Inocencia Fiscal, una de las reformas impositivas más relevantes del año, promovida por el Gobierno nacional y celebrada públicamente por el presidente Javier Milei como un “hito histórico”. La norma introduce cambios estructurales en la forma en que el Estado investiga, controla y sanciona a los contribuyentes, con el objetivo declarado de reforzar la presunción de inocencia y brindar mayor seguridad jurídica.
Uno de los puntos centrales es la elevación de los montos a partir de los cuales se considera delito la evasión fiscal. Con la nueva ley, el umbral para la evasión simple pasa de cifras mucho menores a 100 millones de pesos, mientras que la evasión agravada se fija en 1.000 millones de pesos. Según el oficialismo, esto busca evitar la persecución penal por diferencias patrimoniales menores o inconsistencias administrativas.
Además, la norma crea un Régimen Simplificado del Impuesto a las Ganancias, al que podrán adherir personas con patrimonios elevados. Quienes ingresen a este sistema tributarán únicamente sobre los ingresos facturados, sin que se tengan en cuenta variaciones patrimoniales ni consumos personales. Desde el Gobierno aseguran que esto permitirá formalizar ahorros y dar previsibilidad a los contribuyentes.
Otro cambio clave es la reducción del plazo de prescripción de las obligaciones tributarias, que baja de cinco a tres años. A su vez, se establece que la Agencia de Recaudación no iniciará acciones penales si el contribuyente regulariza su situación y paga la deuda con intereses, aunque este beneficio solo podrá utilizarse una vez.
Desde la Casa Rosada sostienen que la ley apunta a cambiar la lógica de control fiscal y a incentivar el uso de ahorros fuera del sistema formal, los llamados “dólares del colchón”. En contraste, sectores de la oposición y especialistas tributarios cuestionaron la iniciativa y advirtieron que podría debilitar los mecanismos de fiscalización y reducir la capacidad del Estado para combatir la evasión.
Con su aprobación, la Ley de Inocencia Fiscal se suma al paquete de reformas económicas del Gobierno y abre un nuevo escenario en la política impositiva argentina, con impactos que comenzarán a verse a lo largo de 2026.
