Judiciales

La fiscal Cantiani explicó por qué pidió 30 años de prisión: “Lo que más tuve en cuenta fue la extensión del daño”

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La fiscal especializada en Género, Vanina Cantiani, explicó los fundamentos que llevaron al Ministerio Público Fiscal a solicitar una pena de 30 años de prisión para el condenado en una causa por abusos sexuales cometidos contra dos víctimas durante varios años.

La representante del Ministerio Público señaló que, al momento de establecer la pena solicitada, se tuvieron en cuenta distintos elementos acreditados durante el juicio, entre ellos la cantidad de víctimas, las edades que tenían cuando comenzaron los abusos, la extensión temporal de los hechos y las consecuencias psicológicas provocadas.

“Mi pedido de pena fue de acuerdo a lo que consta en la causa, a la declaración de las víctimas, a la pluralidad de víctimas que tuvimos, dos menores de edad cuando comenzaron los abusos, que persistieron durante muchos años, una de ellas fue mamá, y lo que más tuve en cuenta fue la extensión del daño causado”, explicó Cantiani.

La fiscal destacó que las consecuencias psicológicas sobre ambas víctimas fueron de extrema gravedad y que esta situación quedó acreditada a través de las pericias realizadas durante el proceso.

“Esas dos niñas tienen un daño psíquico enorme. Dicho por los peritos del Poder Judicial, hablan de trauma grave y van a necesitar tratamiento psicológico de por vida”, sostuvo.

En ese sentido, Cantiani remarcó que el Tribunal hizo lugar al pedido de la Fiscalía para que las víctimas continúen recibiendo acompañamiento profesional una vez finalizado el juicio.

“Por suerte el Tribunal acogió mi petición y ordenaron un tratamiento. Además de un tratamiento psicológico, que se les haga un seguimiento exhaustivo para que ellas puedan adquirir herramientas para poder enfrentar su vida adulta, porque durante su niñez no las pudieron tener”, señaló.

Una consecuencia que deberá afrontar durante toda su vida

Uno de los aspectos más graves de la causa está relacionado con una de las víctimas, quien atravesó una maternidad como consecuencia de uno de los abusos atribuidos al condenado.

“La maternidad, como ya se sabe y fue parte de la acusación, es producto de uno de los abusos por parte del imputado”, afirmó la fiscal.

Cantiani consideró que esta situación constituye una consecuencia que la víctima deberá afrontar durante toda su vida y para la cual necesitará acompañamiento psicológico.

“Esa mujer va a tener que explicarle el día de mañana a su hijo su historia. Y para eso va a necesitar herramientas y ayuda, para que alguien la pueda acompañar a explicarle a su hijo cuál es su historia y de dónde viene su identidad”, manifestó.

Consultada sobre la gravedad del caso en comparación con otros expedientes abordados por la Fiscalía de Género, Cantiani sostuvo que habitualmente intervienen en situaciones de extrema complejidad.

“Tenemos casos gravísimos todo el tiempo”, afirmó.

Sin embargo, explicó que el contacto directo con las víctimas durante la investigación y el juicio tuvo un impacto particular en su valoración del daño provocado.

“Cuando yo me entrevisté con ellas, yo vi dibujado el dolor en dos personas”, expresó.

Finalmente, la fiscal destacó que la condena de 30 años de prisión dictada por el Tribunal de Juicio de Río Grande contempla la gravedad de los hechos y sus consecuencias prolongadas sobre las víctimas, quienes deberán continuar con asistencia profesional para afrontar las secuelas derivadas de los abusos.

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