Falleció Alejandra «Locomotora» Oliveras, ícono del boxeo femenino argentino
Este lunes 28 de julio, a los 47 años, murió en Santa Fe la reconocida exboxeadora Alejandra “Locomotora” Oliveras, tras permanecer más de dos semanas internada por un accidente cerebrovascular isquémico. La deportista jujeña dejó un legado inigualable en el deporte y una historia de vida marcada por la lucha, la resiliencia y el empoderamiento.
Internada desde el 14 de julio en el Hospital José María Cullen, su estado se fue agravando con el paso de los días. El parte médico del 22 de julio ya alertaba sobre una “lesión severa en un hemisferio cerebral” y “alto riesgo de vida”. Según los profesionales que la atendían, la situación se complicó aún más por un edema cerebral que no pudo ser revertido.
Con un palmarés envidiable, Oliveras fue seis veces campeona mundial en cinco categorías distintas, un hito que la llevó a figurar en el Récord Guinness en 2015. De sus 38 peleas profesionales, ganó 33, 16 de ellas por nocaut. En 2008, en una de las peleas más recordadas del boxeo argentino femenino, perdió el título ante Marcela “La Tigresa” Acuña, en un combate que siempre consideró injusto.
Sin embargo, su figura trascendió los logros deportivos. Alejandra fue una referente para muchas mujeres, tanto dentro como fuera del ring. Proveniente de un entorno de extrema pobreza, tuvo una infancia dura: trabajaba con su padre en el campo desde los siete años y a veces cazaba palomas para poder alimentarse. En más de una ocasión relató que entrenaba con guantes prestados porque no podía comprarse los propios.
La violencia de género fue otro capítulo doloroso en su vida. Tras un episodio traumático en el que su pareja golpeó a su hijo, decidió entrenar boxeo como forma de autodefensa. Ese impulso marcó el inicio de una carrera que la llevaría a lo más alto del boxeo internacional y a convertirse en una voz influyente contra la violencia machista.
En los últimos años, Alejandra incursionó en las redes sociales y se convirtió en oradora motivacional, inspirando a miles de seguidores con su mensaje de superación. También había comenzado la carrera de Psicología en la Universidad de Morón, con la intención de ayudar profesionalmente a personas atravesadas por el sufrimiento.
Oliveras también soñaba con llevar su historia de vida al cine. “Yo vengo del hambre, de la miseria… pero lo importante es cómo reaccionás frente a lo que te toca”, solía decir. Sus frases, cargadas de convicción y optimismo, eran una constante invitación a no rendirse.
El día en que sufrió el ACV, estaba previsto que participara de la Convención Reformadora de la Constitución de Santa Fe, como representante del Frente de la Esperanza, en una nueva faceta ligada al compromiso político y social.
Madre de dos hijos, Alejandro y Alexis, Alejandra fue criada por Luis y Lola, en una familia numerosa de ocho hermanos. Crió a sus hijos compatibilizando su carrera deportiva con la maternidad, un esfuerzo que también destacó en múltiples entrevistas.
Su partida conmueve al deporte argentino y deja un ejemplo de coraje inquebrantable. Como ella misma decía: “El o la ganadora no es quien siempre vence, sino quien nunca deja de intentarlo”.
