Especialista chileno advierte sobre los desafíos del proyecto de salmones en tierra que impulsan en Río Grande
Tras la aprobación de la nueva ley de acuicultura en Tierra del Fuego, que habilita proyectos de salmonicultura exclusivamente en tierra, especialistas del sector advirtieron sobre los altos costos y la complejidad técnica que implica este modelo de producción.

Uno de ellos fue Carlos Odebret, presidente de Salmonicultores de Magallanes, quien explicó que el cultivo de salmón 100% terrestre es considerablemente más costoso que el sistema tradicional en el mar, por lo que suele desarrollarse cerca de los principales mercados para reducir gastos logísticos.
El proyecto previsto para Río Grande contempla una inversión de $12.500 millones, la construcción de una planta en un predio de 80 hectáreas y la generación de entre 200 y 250 empleos directos, con la posibilidad de alcanzar unos 500 puestos de trabajo si se considera la actividad indirecta.
Odebret señaló que, debido a que en Argentina está prohibido el cultivo de salmones en el mar, el ciclo completo deberá realizarse mediante sistemas de recirculación de agua (RAS), lo que exige un control permanente de la temperatura, la salinidad, el oxígeno y la filtración del agua.
El especialista advirtió que, al tratarse de circuitos cerrados, una falla en cualquiera de esas variables puede provocar la muerte de toda la biomasa en pocas horas, por lo que la operación requiere una infraestructura altamente sofisticada.
Además, destacó que la producción en tierra está lejos de competir en volumen con la salmonicultura marina. Mientras las mayores plantas terrestres producen alrededor de 7.000 toneladas anuales, la Región de Magallanes supera las 150.000 toneladas por año. Por eso, sostuvo que este tipo de emprendimientos apunta a mercados de nicho, ofreciendo un producto de mayor valor agregado basado en procesos sustentables.
