Empresas de indumentaria aplican fuertes bajas en sus precios frente al avance de productos importados
En respuesta al creciente protagonismo de la ropa y el calzado importado en el mercado argentino, tres reconocidas marcas decidieron ajustar sus estrategias comerciales y reducir significativamente sus precios. El objetivo es claro: mantenerse competitivas en un escenario marcado por la apertura de importaciones y la baja de aranceles.
La marca nacional EQUUS fue una de las primeras en anunciar rebajas de hasta un 40% en varios de sus productos, igualando los valores que manejaban en 2024. Según detallaron sus directivos, Pedro y Martín Wolfsohn, esta medida busca acompañar a los consumidores en el actual proceso de reactivación económica, ofreciendo productos de alta calidad a precios más accesibles. Actualmente, la firma cuenta con 69 tiendas propias, más de 70 puntos de venta mayoristas y presencia online.
Por otro lado, Etiqueta Negra y Gola, marcas dirigidas por el empresario Federico Álvarez Castillo, también optaron por ajustar sus precios al nuevo marco regulatorio. La reciente disminución de aranceles de importación —que redujo las tasas del 35% al 20% en indumentaria y calzado, y bajó los impuestos para tejidos e hilados— fue un factor determinante para esta decisión. “Trasladamos el beneficio al consumidor”, afirmó Álvarez Castillo, señalando que su modelo de negocio combina producción nacional con importaciones.
Los efectos de estas decisiones ya se hacen sentir en los precios: por ejemplo, una remera de algodón que antes costaba $79.000, ahora se consigue a $76.000. Aunque las bajas varían según el producto y su origen, las marcas aseguran que el promedio de reducción ronda el 10%.
Mientras tanto, el sector textil argentino atraviesa un escenario desafiante. La Fundación Pro Tejer advirtió que las importaciones de ropa y textiles alcanzaron un récord histórico en el primer trimestre del año, con incrementos del 86% y 109% en volumen, respectivamente, respecto al mismo período del año anterior. Hoy, el 67% de la ropa que se consume en el país es importada, y esta cifra se eleva al 75% en el caso de las prendas vendidas en shoppings.
Desde Pro Tejer alertan que esta tendencia afecta gravemente a la industria local: cierre de fábricas, pérdida de empleo, y retroceso en inversión tecnológica son algunas de las consecuencias. Según la entidad, gran parte del precio de una prenda en el mercado —especialmente de marcas premium— está vinculado a costos ajenos a la producción o al diseño, como el alquiler de locales comerciales o los impuestos indirectos.
A pesar de las promociones actuales, que incluyen cuotas sin interés y rebajas agresivas, la presión que enfrentan las firmas nacionales es cada vez mayor, en un contexto donde competir con productos importados se vuelve cada día más complejo.
