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El cierre de año que entristece: por qué no a todos les genera alegría

Más allá de las celebraciones de diciembre, muchas personas experimentan tristeza, soledad o ansiedad en esta etapa. Psicólogos analizan los factores emocionales detrás de ese malestar y qué se puede hacer para enfrentarlo.

Aunque diciembre y las fiestas suelen presentarse como un tiempo de alegría y encuentros familiares, para algunas personas este período puede intensificar emociones negativas como tristeza, ansiedad o melancolía. La presión por cumplir metas, hacer balances del año y estar con seres queridos puede jugar en contra del bienestar emocional.

La psiquiatra Graciela Moreschi explica que las fiestas funcionan como un ritual en el que las relaciones personales quedan más expuestas. Si una persona vive vínculos difíciles o ausencia de apoyo afectivo, esos sentimientos de carencia pueden hacerse más visibles en estas fechas. También se vuelve común la comparación con momentos más felices del pasado, lo que puede aumentar la angustia.

Para el psicólogo Rolando Salinas, la tristeza en el fin de año no es un trastorno, sino una reacción esperable a un cambio simbólico de etapa, sobre todo cuando ocurre en un momento vulnerable. Hacer balance de logros, pérdidas o proyectos no concretados puede activar evaluaciones internas negativas, especialmente en quienes suelen criticar sus propios esfuerzos.

El estrés social y las exigencias laborales o económicas también se suman al malestar emocional durante estas fechas. La soledad no deseada es otro factor frecuente: para quienes no cuentan con redes de apoyo o no pueden participar plenamente de las celebraciones, el contraste con el ambiente festivo puede amplificar sentimientos de aislamiento.

En personas mayores, la falta de apoyo social y la escasa participación en actividades familiares o comunitarias tienden a intensificar la ansiedad y la melancolía en esta época del año. Escuchar activamente a estas personas y ofrecerles acompañamiento puede ser clave para mejorar su bienestar emocional.

Los especialistas sugieren aceptar que la tristeza forma parte de la vida y que esta etapa puede ponerla en evidencia. En lugar de compararse con otros o con recuerdos idealizados del pasado, recomiendan reflexionar sobre las relaciones que realmente nos contienen, valorar la familia elegida (como amigos), y considerar si hay aspectos de la vida que se pueden cambiar para favorecer la salud emocional.

Aceptar la tristeza, respetar los propios límites y buscar apoyo cuando sea necesario son pasos que pueden ayudar a enfrentar mejor el cierre del año y recibir el nuevo con más esperanza y realismo.

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