El aviso ARA «Alférez Sobral» inicia su última travesía: será hundido en alta mar como despedida final a un símbolo de Malvinas
El buque ARA «Alférez Sobral», uno de los símbolos más reconocidos del conflicto del Atlántico Sur, inicia por estas horas su última navegación, que culminará con su hundimiento ceremonial en alta mar, como parte de lo que la Armada denomina “una etapa de flota”. Así lo confirmó el Ministerio de Defensa junto con la Armada Argentina, sellando el destino final de la emblemática embarcación.
Veterano de guerra y testigo de una de las acciones más dramáticas de la contienda de 1982, el «Sobral» fue blanco de un ataque británico mientras cumplía una misión de rescate, lo que provocó la muerte de ocho tripulantes, incluido su comandante, el capitán de corbeta Sergio Gómez Roca. En ese momento, se dirigía a buscar a dos pilotos argentinos eyectados al norte del Estrecho de San Carlos.
El buque, que permanecía amarrado en el puerto de Mar del Plata, iba a ser subastado en septiembre del año pasado junto a otras naves. Tras la presión pública y el reclamo de veteranos, la subasta fue suspendida, y se otorgó un plazo de tres meses para intentar su conservación. Pese a iniciativas desde distintas provincias, incluida Ushuaia, ninguna propuesta prosperó, principalmente por las limitaciones presupuestarias: ponerlo en condiciones mínimas de traslado requería una inversión de al menos 250 mil dólares.
Historia y heroísmo
Construido en 1944 en EE.UU. y entregado a la Argentina en 1972, el «Sobral» sirvió bajo ese nombre en homenaje al alférez José María Sobral, primer científico argentino en la Antártida. En la Guerra de Malvinas, su rol fue de rescate y apoyo logístico, y quedó inmortalizado por el feroz ataque con misiles Sea Skua lanzados desde helicópteros británicos el 2 de mayo de 1982.
A pesar de los daños devastadores –incluido el puente de mando destruido–, el buque logró regresar al continente luego de una travesía de varios días, plagada de incendios, emergencias técnicas y falta de suministros, con la tripulación exhausta y herida. Su regreso fue recibido con honores, y su historia, narrada en libros y documentales, representa uno de los episodios más conmovedores de la Marina en combate.
Lo que quedará
Partes del buque fueron preservadas. Su campana, un cañón y mobiliario fueron donados, y los hierros retorcidos del puente pueden verse hoy en el Museo Naval de la Nación. Pero el casco, el mismo que resistió el ataque, será hundido como gesto simbólico y de respeto, en una operación naval que marcará el fin de su servicio.
En una provincia como Tierra del Fuego, donde el vínculo con la causa Malvinas es fuerte y vivo, la noticia fue recibida con pesar, ya que el “Sobral” fue propuesto en su momento para ser trasladado a Ushuaia como museo flotante o sitio de memoria. Sin embargo, los costos impidieron materializar ese homenaje.
Una despedida cargada de historia
El hundimiento del Aviso «Alférez Sobral» no será sólo un operativo logístico. Para muchos miembros de la Armada, ex combatientes y familiares de los caídos, será una despedida solemne a un guerrero del mar, que resistió el fuego enemigo y volvió con vida para contar la historia.
«Descansará en paz en el fondo del mar», dicen con respeto marinos veteranos. Y para quienes valoran la historia y los símbolos, se va una pieza clave de la memoria nacional que, pese a su final en las profundidades, seguirá viva en los relatos de coraje y servicio.
