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Devita alertó por la crisis industrial y cuestionó la apertura de importaciones

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La actividad industrial de Tierra del Fuego atraviesa un escenario de fuerte contracción, marcado por la caída del consumo, la reducción del empleo y un elevado nivel de capacidad productiva sin utilizar. Desde el Gobierno provincial estiman que actualmente entre el 50% y el 60% de la infraestructura instalada permanece ociosa, mientras crece la preocupación por el impacto de la apertura de importaciones.

El ministro de Producción y Ambiente, Francisco Devita, señaló que Río Grande concentra buena parte de las consecuencias de esta situación y reconoció que el panorama es complejo. “La verdad, nos está yendo mal. No hay consumo, no hay gente que esté comprando, no hay gente en los negocios, no hay empleo. Venimos acumulando un período de baja actividad”, expresó.

Para el funcionario, la recuperación industrial no dependerá únicamente de sostener los productos tradicionales fabricados en la provincia. En ese sentido, planteó que las empresas deberían aprovechar las plantas, la mano de obra especializada y toda la estructura logística existente para incorporar nuevas líneas de producción. Entre las posibilidades mencionó monitores gamer y cargadores domiciliarios para vehículos eléctricos, además de otros artículos destinados a mercados específicos.

“Tenemos entre un 50 y un 60% de capacidad ociosa que no se está utilizando”, advirtió Devita. A partir de ese escenario, sostuvo que es necesario avanzar hacia una mayor diversificación para impedir que las fábricas dependan exclusivamente de sectores que hoy enfrentan menores niveles de ventas y una creciente competencia externa.

Uno de los principales cuestionamientos del ministro apuntó a la política nacional de importaciones. Según explicó, las medidas adoptadas por Nación generan mayores dificultades para competir con productos provenientes del exterior. Al describir esa orientación, afirmó: “No importa la calidad del equipo, no importa si genera empleo o no. Tiene que sobrevivir el más fuerte. Entonces, como tiene que sobrevivir el más fuerte, abramos la importación, que vengan todos los productos de China. Si no podés sobrevivir, bueno, cerrá tu empresa”.

Dentro de las actividades que generan mayor inquietud aparece la fabricación de aires acondicionados. Devita cuestionó la falta de continuidad de las medidas antidumping frente a productos chinos y alertó sobre las consecuencias que podría tener su vencimiento previsto para julio del próximo año. Aseguró que el planteo viene siendo realizado desde marzo ante autoridades nacionales, sectores empresariales, sindicatos y representantes políticos.

La caída de las ventas también aparece como un obstáculo central para cualquier intento de recuperación. “Si no hay consumo, no hay manera de que alguien produzca. Y si además se toman decisiones que van contra la producción local, como la caída de una medida antidumping, claramente va a haber menos puestos de trabajo”, sostuvo el ministro.

Devita también puso límites a las expectativas de que otras actividades puedan compensar rápidamente la pérdida de puestos fabriles. Si bien reconoció posibilidades de crecimiento en la pesca, la acuicultura, la energía y la logística vinculada a la Antártida, consideró que esos sectores necesitan inversiones y varios años de desarrollo antes de alcanzar una escala capaz de generar una cantidad significativa de empleos. “Las personas que perdieron hoy su puesto de trabajo no encuentran en la pesca, en la acuicultura o en la logística una posibilidad de empleo concreto. Hoy no existe”, remarcó.

En paralelo, el funcionario se refirió a la situación de Aires del Sur, donde alrededor de 140 familias permanecen sin empleo desde febrero. Explicó que trabajadores, representantes de la UOM y actores vinculados al proceso judicial de la compañía avanzaron en una alternativa para intentar reactivar la planta, aunque la propuesta todavía depende de definiciones dentro de la Comisión del Área Aduanera Especial.

Devita cuestionó la demora de ese organismo para resolver la continuidad de los beneficios necesarios para retomar la actividad. “Falta humanidad. Quedaron 140 familias en la calle, se busca una alternativa, trabaja el síndico, trabaja el juez de la quiebra, trabajan los chicos de la UOM y quieren producir a toda costa, pero no quieren tomar conocimiento y dicen que lo van a pensar”, manifestó.

Finalmente, el ministro advirtió que cada línea de producción que desaparece representa una pérdida difícil de recuperar en materia de infraestructura, conocimiento y empleo especializado. Aunque insistió en la necesidad de ampliar la matriz productiva fueguina, remarcó que esa transformación demandará tiempo y que, mientras tanto, la industria continúa siendo uno de los principales sostenes laborales de la provincia.

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