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Descubren una isla que no estaba en los mapas en la Antártida durante una expedición científica

Una expedición científica internacional detectó una isla hasta ahora no registrada en el mar de Weddell, en la Antártida, durante una misión del rompehielos alemán Polarstern, operado por el Instituto Alfred Wegener.

El hallazgo se produjo de manera inesperada cuando la embarcación debió modificar su ruta y buscar resguardo por condiciones meteorológicas adversas cerca de la isla Joinville. En ese contexto, los investigadores identificaron una formación que inicialmente parecía un iceberg oscuro, pero que al acercarse resultó ser una estructura rocosa emergida.

Según explicó uno de los expedicionarios, la formación no presentaba el aspecto habitual del hielo a la deriva, sino una superficie más compacta y oscura. Las mediciones preliminares indican que la isla tiene aproximadamente 130 metros de largo, 50 de ancho y una altura de 16 metros sobre el nivel del mar.

Uno de los aspectos relevantes del hallazgo es que la zona ya figuraba en cartas náuticas como área de riesgo, aunque sin una identificación precisa. Sin embargo, la ubicación real de la isla no coincidía con la señalada en los registros, lo que evidencia limitaciones en la cartografía de la región.

Para documentar la formación, el equipo utilizó ecosondas multihaz y drones, con los que se elaboró un modelo tridimensional del terreno. Se trata del primer registro sistemático de esta estructura, que hasta ahora no formaba parte de las bases de datos internacionales.

Los científicos señalan que la isla podría haber permanecido oculta durante décadas bajo el hielo marino o entre témpanos, lo que dificultó su detección incluso mediante imágenes satelitales. Otra hipótesis plantea que cambios recientes en la dinámica del hielo habrían dejado expuesta la base rocosa.

Si bien los especialistas advierten que es prematuro vincular el hallazgo directamente con el cambio climático, reconocen que el mar de Weddell presenta modificaciones en la extensión y el espesor del hielo desde hace varios años.

El descubrimiento tiene impacto en la navegación antártica, ya que permite precisar un punto de riesgo que hasta ahora era solo aproximado, mejorando la seguridad en las rutas de expedición.

La isla será incorporada a las cartas náuticas internacionales y se espera la asignación de un nombre oficial, además de nuevos estudios para determinar su origen y características geológicas.

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