De la construcción al chulengo: la historia de Ernesto, el emprendedor que encontró en las tortillas su forma de salir adelante
En la Margen Sur de Río Grande, cuando todavía muchos descansan, Ernesto ya está despierto. A las cinco de la mañana pone el agua para el mate y comienza una rutina que repite todos los días con la misma determinación: amasar, preparar la grasa, encender el fuego y darle forma a las tortillas que, horas después, se convertirán en el sustento de su familia.

Detrás del puesto “Tortillas Centu”, ubicado en Tolhuin 750 esquina Owiken, hay mucho más que comida casera. Hay una historia de esfuerzo, memoria familiar y segundas oportunidades.
Hace un año y medio, Ernesto trabajaba en la construcción. Un día quedó sin empleo. Le prometieron que lo llamarían, pero ese llamado nunca llegó. Sin trabajo fijo, salió a vender lo que pudiera para sostener su hogar. Hasta que un recuerdo de su infancia marcó el camino.
“Soy de Jujuy. De chico vendía tortillas con mi abuela”, cuenta.
Con un chulengo que tenía armado, decidió probar suerte. Preparó diez tortillas. Se vendieron en media hora. Al día siguiente hizo más. Y no se detuvo.
Trabajo desde la madrugada
La jornada comienza temprano. A las seis de la mañana ya está preparando la masa. Cerca del mediodía termina la producción y por la tarde se instala en su puesto para vender hasta las 22 o 23 horas.
El menú incluye tortillas simples, de chicharrón y rellenas: jamón y queso, salame con queso, pollo con verdeo y queso y la versión “a la pizza”. La más elegida por los clientes es la de jamón y queso.
En los días de mayor movimiento puede vender más de 40 rellenas, además de las tradicionales.
El apoyo del barrio
Ernesto conoce a sus clientes por nombre y sabe que muchos son vecinos que pasan a diario. Cuando un chico llega con pocas monedas, igual le prepara una tortilla más chica. También coordina pedidos y envíos para quienes no pueden acercarse.
La constancia es parte de su filosofía. Intenta no faltar nunca, incluso con lluvia o viento, porque entiende que la presencia diaria es clave para sostener el emprendimiento.
No todo fue sencillo. En los primeros meses sufrió un incendio que destruyó su puesto, el celular y la recaudación del día. Lejos de abandonar, volvió a empezar y construyó una estructura más segura para seguir trabajando. El acompañamiento de la comunidad fue fundamental.
Un proyecto familiar
Mientras sostiene el negocio, también atraviesa un momento especial: junto a su pareja esperan la llegada de su hija. En sus tiempos libres construye la habitación para recibirla.
Cada jornada de trabajo representa un paso más hacia ese objetivo.
“Tortillas Centu” atiende en Tolhuin 750 esquina Owiken, de 15:30 hasta la noche o hasta agotar stock. Los pedidos pueden realizarse por WhatsApp al 2964 35-7684 y también se lo puede encontrar en TikTok como CENTU.
En tiempos donde el empleo escasea, historias como la de Ernesto reflejan el esfuerzo cotidiano de muchos vecinos que, con trabajo propio y perseverancia, transforman una necesidad en una oportunidad.
