Crisis en la industria textil: cae la producción, crecen las importaciones y se multiplican los locales vacíos
La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos, con fuertes caídas en la producción, pérdida de empleo y un avance sostenido de las importaciones que golpea al sector.

Según datos de la Fundación ProTejer, la producción textil se desplomó un 33% interanual en febrero y acumula una baja del 36% respecto de 2023. En paralelo, la confección de prendas registró una caída del 18% en el último período analizado.
El freno de la actividad también se refleja en la capacidad productiva: actualmente, 6 de cada 10 máquinas textiles están paralizadas, un nivel de ociosidad que en algunos meses llegó a afectar a 7 de cada 10 equipos.
El desplome del consumo interno aparece como uno de los factores centrales. Con menor poder adquisitivo, los hogares priorizan gastos básicos y reducen la compra de indumentaria, lo que impacta directamente en toda la cadena.
A esto se suma la creciente presión de las importaciones. Durante 2025, el ingreso de productos textiles desde el exterior aumentó un 185% en volumen, impulsado por el auge del fast fashion y las compras vía courier o turismo.
El impacto en el empleo y la estructura productiva es significativo: más de 20.700 puestos de trabajo registrados se perdieron entre fines de 2023 y diciembre de 2025, y al menos 650 empresas del sector cerraron sus puertas.
La crisis también se hace visible en las calles. En los principales centros comerciales de la Ciudad de Buenos Aires se registraron 284 locales vacíos durante el primer bimestre de 2026, un 38,5% más que un año atrás.
Zonas históricas de venta de indumentaria, como avenida Avellaneda y avenida Cabildo, muestran un fuerte incremento de locales desocupados, con subas de hasta el 160% y 177% respectivamente. La tendencia se replica en otras arterias comerciales clave como Corrientes, Rivadavia y Santa Fe.
