Crisis en el sector textil: cierre de empresas, despidos y parálisis productiva en Argentina
La industria textil argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas. Entre la caída del consumo, la apertura a las importaciones y las dificultades para acceder a materias primas, la actividad muestra un deterioro generalizado que se traduce en cierres de fábricas, despidos masivos y suspensiones de personal en distintos puntos del país.
Según la Fundación Pro Tejer, más del 90% de las empresas del sector registraron caídas en sus ventas y solo 4 de cada 10 máquinas están en funcionamiento, reflejando un desplome productivo que contrasta con los años recientes de inversiones millonarias. El diagnóstico es categórico: menos de la mitad de la capacidad instalada se encuentra activa.
En Tierra del Fuego, el panorama no es distinto. Barpla, una de las empresas textiles con sede en Río Grande, cerró sus puertas definitivamente, mientras que Fabrisur dejó de producir debido a problemas con la importación de insumos y el contexto general de crisis. A sus trabajadores se les ofreció traslado al continente o indemnización, lo que implicaría la pérdida de casi un centenar de empleos directos.
Otra firma fueguina, Australtex, enfrenta también suspensiones de personal por falta de materia prima, lo que afecta sus operaciones y pone en duda su continuidad productiva a corto plazo.
La situación se replica en otras provincias. En Catamarca y La Rioja, las firmas Textilcom y AlpaCladd —proveedoras de marcas como Cheeky, Mimo, Yagmour y Penguin— despidieron a 300 empleados en mayo. En paralelo, Vitamina y UMA, del Grupo Navilli, evaluaban el cierre de sus locales si no lograban una venta que evitara la quiebra.
Desde el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA) advierten que este deterioro podría profundizarse en los próximos meses, con más cierres y pérdida de puestos de trabajo si no se adoptan medidas de protección para el sector.
A nivel global, la moda rápida impuesta por gigantes como Zara y H&M ha impactado duramente sobre empresas tradicionales. Incluso marcas internacionales como Benetton enfrentan su propia crisis: en proceso de reestructuración, la firma italiana anunció el cierre de 419 tiendas en todo el mundo antes de 2025, con cientos de despidos y pérdidas millonarias.
En este marco, la debilidad del mercado interno, la competencia desleal con productos importados y la falta de políticas específicas para la industria están provocando un retroceso sostenido en uno de los sectores clave para el empleo y el desarrollo regional. La textil argentina, especialmente en regiones como Tierra del Fuego, se encuentra en estado de emergencia.
