Caída en el consumo de carne y leche, y aumento del endeudamiento
Un informe realizado por la organización Barrios de Pie en 15 provincias y la Ciudad de Buenos Aires reveló que el 87% de los hogares en barrios populares enfrenta algún grado de inseguridad alimentaria, con un preocupante 60% en situación severa, lo que implica que al menos un integrante de la familia debe saltearse comidas por falta de recursos. En Tierra del Fuego, como en otras regiones, esta realidad también es evidente.
El estudio destaca una drástica reducción en el consumo de alimentos básicos, afectando principalmente a proteínas como carne, pollo, pescado y huevos (93% de los hogares). Además, el 89% disminuyó el consumo de frutas y el 87% redujo los lácteos, optando por alimentos más económicos como arroz y polenta. Esta adaptación refleja las dificultades para acceder a una dieta equilibrada frente al impacto de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.
El endeudamiento es otro factor crítico: el 74% de los hogares recurrió a préstamos para cubrir gastos esenciales, lo que agrava la inseguridad alimentaria. En familias con niños, niñas y adolescentes, la dependencia de alimentos de menor valor nutritivo es mayor, afectando su desarrollo físico y cognitivo. Según datos de UNICEF citados en el informe, más de 1,5 millones de niños en Argentina omiten al menos una comida diaria, un indicador alarmante de la crisis alimentaria.
A nivel nacional, las condiciones en los barrios populares reflejan una combinación de problemas estructurales, como el aumento del costo de la Canasta Básica Total, la pérdida de empleo y el congelamiento de programas sociales como Potenciar Trabajo. Esto ha profundizado las desigualdades, elevando los niveles de pobreza e indigencia, especialmente en sectores con alta concentración de niños y adolescentes.
El informe concluye con un llamado urgente a implementar políticas públicas que aborden tanto las causas estructurales de la inseguridad alimentaria como sus efectos inmediatos. Las soluciones deben priorizar el acceso a alimentos nutritivos, el fortalecimiento de los programas sociales y el impulso de medidas para mitigar el impacto de la crisis económica en las comunidades más vulnerables.
