Base naval en Ushuaia y giro geopolítico: el Gobierno busca respaldo de EE.UU. en medio de tensiones por Malvinas
Un documento filtrado del Pentágono reavivó la discusión sobre la soberanía de las Islas Malvinas, mientras avanza el interés estadounidense en la construcción de la Base Naval Integrada en Tierra del Fuego.

El Gobierno nacional avanza en la búsqueda de apoyo internacional para la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia, un proyecto estratégico que apunta a posicionar a la Argentina como uno de los principales accesos al continente antártico y que, al mismo tiempo, se vincula con la disputa geopolítica por las Islas Malvinas.
En ese contexto, un correo electrónico filtrado del Pentágono y revelado por Reuters generó repercusiones a nivel global. El principal asesor político del organismo, Elbridge Colby, planteó la posibilidad de revisar el apoyo diplomático de Estados Unidos a posesiones europeas como las Islas Malvinas, en el marco de tensiones con aliados de la OTAN.
El contenido del documento fue interpretado en la Casa Rosada como una señal de que el vínculo con Estados Unidos trasciende lo económico y se proyecta sobre temas estratégicos de alto impacto. A partir de ello, el Gobierno de Javier Milei reforzó su discurso en torno al reclamo de soberanía.
Más allá de ese escenario, dentro del oficialismo destacan que existe un consenso transversal en la política estadounidense respecto al respaldo a la Base Naval Integrada de Ushuaia. Según fuentes gubernamentales, el proyecto “va a avanzar” y en los últimos meses se reactivaron las conversaciones con Washington.
Incluso, versiones indican que la iniciativa habría sido parte de la agenda en reuniones entre autoridades argentinas y representantes de la CIA, en un contexto donde Estados Unidos busca limitar la influencia de China en América Latina.
En esa línea, desde el Ejecutivo reconocen que el interés estadounidense está ligado a cuestiones estratégicas. La presencia china en la región, como la participación en obras energéticas en Tierra del Fuego, es observada con atención por Washington.
Para la Argentina, el desarrollo de Ushuaia como polo logístico cobra relevancia por su cercanía con la Antártida. Actualmente, existen pocos puntos de acceso al continente blanco, entre ellos los puertos de Punta Arenas (Chile) y Hobart (Australia), además del proyecto británico en Malvinas.
La Base Naval Integrada busca fortalecer las capacidades logísticas del país, permitiendo la operación de buques antárticos y comerciales. El proyecto, iniciado en 2022, fue redefinido bajo la actual gestión con un enfoque geopolítico más alineado con Estados Unidos.
Sin embargo, su concreción depende de una inversión estimada entre 400 y 500 millones de dólares, recursos que el Estado nacional no posee actualmente, por lo que la posibilidad de financiamiento externo resulta clave.
En paralelo, el escenario de defensa muestra limitaciones estructurales. Argentina no cuenta actualmente con submarinos operativos, lo que refleja el deterioro de sus capacidades militares en comparación con otros países de la región.
Mientras tanto, el proyecto también genera tensiones regionales. Desde el ámbito de la defensa señalan que su desarrollo compite con el puerto chileno de Punta Arenas, y que tanto Chile como el Reino Unido mantienen reservas sobre su avance.
En el plano interno, el Gobierno enfrenta además desafíos legislativos y políticos. Iniciativas como la reforma electoral y proyectos vinculados a la propiedad privada avanzan con dificultades en el Congreso, en un contexto de falta de consensos.
A esto se suman tensiones dentro del propio oficialismo, como el caso del secretario de Coordinación en Infraestructura, Carlos Frugoni, quien quedó envuelto en una polémica tras admitir irregularidades en su declaración patrimonial.
