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Abuela Yety Celebra su 104º Cumpleaños con Historias de Vida y Gratitud

Este martes, Celia, cariñosamente conocida como la abuela Yety, cumplió 104 años, rodeada de familiares y vecinos que celebraron su longeva y fascinante vida. Durante la celebración, Yety compartió anécdotas de su extensa trayectoria, expresó su gratitud por las muestras de cariño recibidas y reflexionó sobre su legado familiar.

Con una energía y vitalidad admirables, Yety declaró sentirse joven y radiante a pesar de su avanzada edad. Habló sobre su familia, mencionando con orgullo a sus siete hijos y sus pocos nietos, quienes continúan manteniendo vivo su linaje. “Es otro día más en la vida”, comentó, añadiendo que lamenta la pérdida de su última hija el 19 de octubre y menciona a sus nietos Mariano, Maxi y Roberto, entre otros.

La abuela Yety también compartió historias fascinantes sobre sus antepasados. Relató cómo su abuelo, hijo del cacique Catriel, participó en incursiones contra Buenos Aires y cómo las tradiciones indígenas influenciaron su forma de vida. “Cuando un indio muere, se sacrifica el mejor caballo y se utilizan sus partes más preciadas para acompañarlo al otro mundo”, explicó, ofreciendo una ventana a las costumbres ancestrales de su familia.

Originaria de la provincia de Santa Cruz, Yety nació en el Cañadón de los Indios, hogar de los últimos Oniken y Araucanos. Describió cómo su familia recibió tierras de manos de Roca durante la segunda campaña al desierto y cómo su padre emigró de Alemania a Uruguay antes de establecerse en Argentina. Su conexión con Río Grande ha sido esporádica, debido a su vida nómada junto a su esposo militar, viviendo en diversos pueblos a lo largo de los años.

En cuanto a su longevidad, Yety no revela secretos específicos, pero menciona prácticas heredadas de su abuela, como el consumo de calcio a partir de cáscaras molidas, lo que, según ella, contribuyó a su fortaleza física. “Nunca me he quebrado ni luxado nada, a pesar de las caídas”, afirmó con una sonrisa.

Profesionalmente, Yety ha desempeñado múltiples roles a lo largo de su vida. Se desempeñó como enfermera y profesora de economía doméstica, además de trabajar en el campo realizando tareas como esquilar, bañar y ordeñar. También se destacó como modista, sastre y repostera, habilidades que aprendió desde temprana edad.

La celebración de su 104º cumpleaños culminó con la llegada de vecinos al barrio Malvinas Argentinas (ex Chacra XIII), quienes vinieron a compartir y felicitar a Yety en este día tan especial. Su espíritu agradecido y su deseo de seguir viviendo plenamente inspiran a quienes la rodean, demostrando que la juventud y la vitalidad pueden mantenerse a lo largo de los años.

“Dios nos guía y nos da el tiempo que tenemos”, reflexionó Yety, cerrando la celebración con una nota de fe y esperanza. Su historia de vida es un testimonio de resiliencia, amor familiar y el poder de las tradiciones ancestrales que han moldeado su existencia.

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