A pesar de las reformas, los dólares siguen bajo el colchón
A más de un año del cambio de gobierno, una parte significativa de la población argentina continúa evitando el sistema bancario y financiero formal, prefiriendo guardar sus ahorros en efectivo dentro del hogar. Según estimaciones recientes, alrededor de 276 mil millones de dólares permanecen fuera del circuito institucional, escondidos en dobles fondos, latas de galletitas, cajas fuertes caseras o incluso en prendas y libros.
Esta práctica, sostenida por generaciones, se alimenta de una desconfianza estructural construida a base de crisis, corralitos, inflación descontrolada y percepciones sobre la presión fiscal. Aunque el gobierno actual implementó un blanqueo exitoso y promueve señales de estabilidad y defensa de la propiedad privada, gran parte de la población aún no se siente lo suficientemente segura como para abandonar el efectivo.
Paradójicamente, mientras muchos temen por la seguridad de su dinero en el sistema financiero, conviven con riesgos latentes dentro de sus propias casas. La inseguridad creciente, reflejada en estadísticas alarmantes como una denuncia cada 30 segundos en la provincia de Buenos Aires, no ha logrado cambiar la lógica de mantener los billetes “a la vista, pero ocultos”.
Además, la exposición doméstica de estos ahorros genera riesgos adicionales: robos violentos, secuestros exprés, entraderas y otros delitos que no solo apuntan al patrimonio, sino también a la integridad física de las personas. Especialistas en seguridad aseguran que ni las cajas fuertes ni las cámaras de vigilancia alcanzan cuando el entorno doméstico se convierte en un blanco.
Aunque persisten ideas como “tener el dinero en casa es más seguro” o “el dólar en papel nunca pierde valor”, cada vez más personas empiezan a consultar alternativas privadas de resguardo. Según una encuesta de Opinión Lab, por primera vez la inseguridad desplazó a la situación económica como principal preocupación social, marcando un posible punto de inflexión en la forma de pensar el resguardo del ahorro.
