A 54 años de la Ley 19.640: el régimen que transformó Tierra del Fuego y consolidó la soberanía argentina en el extremo sur
Este 16 de mayo se cumplen 54 años de la aprobación de la Ley Nacional N° 19.640, una norma considerada histórica para el desarrollo económico, demográfico y geopolítico de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

Promulgada en 1972, durante el gobierno de facto del general Alejandro Agustín Lanusse, la ley nació con un objetivo claro: poblar, fortalecer y desarrollar el extremo sur argentino, una región que por entonces presentaba escasa densidad poblacional, limitada infraestructura y enormes dificultades para consolidar actividades productivas permanentes.
Con el paso de las décadas, la denominada “19.640” se convirtió en mucho más que un régimen de promoción industrial. Para distintos sectores políticos, empresariales y sindicales, la norma pasó a representar una herramienta estratégica de soberanía nacional, empleo y arraigo poblacional en un territorio considerado clave desde el punto de vista geopolítico.
El origen de una ley estratégica
La creación de la Ley 19.640 estuvo vinculada a una necesidad histórica del Estado argentino: consolidar presencia efectiva en un territorio distante del centro económico del país y cercano a zonas de alta sensibilidad estratégica, como el Atlántico Sur y la Antártida.
En aquellos años, Tierra del Fuego todavía era Territorio Nacional y contaba con una población reducida. El aislamiento geográfico, las condiciones climáticas extremas y los altos costos logísticos dificultaban la llegada de inversiones y el crecimiento sostenido.
Frente a ese escenario, el Gobierno Nacional impulsó un régimen especial aduanero y fiscal destinado a incentivar la radicación de industrias y habitantes mediante exenciones impositivas y beneficios económicos.
La ley estableció un Área Aduanera Especial que permitió el ingreso de insumos y mercaderías con ventajas tributarias respecto del resto del país, generando condiciones diferenciales para la producción local.
El crecimiento industrial y demográfico
Durante las décadas posteriores, especialmente a partir de los años 80 y 90, el régimen comenzó a consolidar un fuerte perfil industrial, principalmente en la ciudad de Río Grande, donde se radicaron fábricas vinculadas a la electrónica, electrodomésticos y productos tecnológicos.
Empresas nacionales e internacionales instalaron plantas productivas que transformaron por completo la matriz económica fueguina. La industria generó miles de puestos de trabajo directos e indirectos, impulsó el comercio, la construcción y el crecimiento urbano.
La expansión también tuvo impacto en ciudades como Ushuaia y Tolhuin, favoreciendo el aumento poblacional y el desarrollo de servicios e infraestructura.
Distintos estudios históricos coinciden en que el régimen fue uno de los principales factores que explican el crecimiento demográfico exponencial que tuvo Tierra del Fuego desde la década de 1970 hasta la actualidad.
La defensa de la soberanía y el Atlántico Sur
Más allá del aspecto económico, la Ley 19.640 siempre estuvo asociada a una visión geopolítica de largo plazo.
La ubicación estratégica de Tierra del Fuego, puerta de acceso a la Antártida y punto cercano a las Islas Malvinas, convirtió al régimen en una herramienta vinculada a la presencia soberana argentina en el sur del continente.
Diversos sectores sostienen que el fortalecimiento demográfico, industrial y logístico de la provincia constituye una forma concreta de consolidar la presencia nacional en una región atravesada por intereses internacionales vinculados a recursos naturales, rutas marítimas y proyección antártica.
Tras la Guerra de Malvinas de 1982, el discurso soberano vinculado a la provincia cobró aún mayor relevancia y reforzó el respaldo político a la continuidad del régimen promocional.
Crisis, debates y reclamos históricos
A lo largo de sus 54 años de vigencia, la Ley 19.640 atravesó numerosos debates, reformas y cuestionamientos.
En distintos momentos de la historia económica argentina, el régimen fue señalado por sectores que cuestionaban el costo fiscal de los beneficios impositivos o reclamaban modificaciones en el esquema industrial.
Sin embargo, cada intento de reducción o eliminación de beneficios generó fuertes reacciones en Tierra del Fuego, donde sindicatos, cámaras empresariales, gobiernos provinciales y trabajadores protagonizaron movilizaciones masivas en defensa de la industria y el empleo.
Uno de los momentos más recordados ocurrió en 2017, cuando las políticas de apertura de importaciones y reducción de aranceles impactaron de lleno sobre la actividad industrial fueguina, provocando conflictos laborales y una fuerte caída en algunos sectores productivos.
Posteriormente, distintos gobiernos nacionales ratificaron la continuidad del subrégimen industrial y extendieron beneficios para garantizar previsibilidad a las inversiones.
Nuevos desafíos para la industria fueguina
En la actualidad, el régimen enfrenta un escenario marcado por la transformación tecnológica, la competencia internacional y la necesidad de diversificar la matriz productiva provincial.
En los últimos años surgieron proyectos vinculados a la ampliación de actividades industriales, el desarrollo de la economía del conocimiento, energías renovables, producción petroquímica, logística antártica y agregado de valor en recursos naturales.
Al mismo tiempo, continúa el debate sobre la necesidad de modernizar el régimen sin perder su objetivo central: sostener el empleo, garantizar arraigo poblacional y fortalecer la soberanía argentina en el extremo sur.
En ese contexto, dirigentes políticos, representantes sindicales y sectores industriales reiteraron este 16 de mayo la importancia de defender la Ley 19.640 como política de Estado.
“La 19.640 no significa únicamente la gran cantidad de puestos de trabajo que supo generar cada año, sino también la defensa de un territorio geopolíticamente estratégico”, señalaron desde distintos sectores vinculados a la industria fueguina.
A 54 años de su creación, la Ley 19.640 continúa siendo uno de los pilares centrales de la economía provincial y uno de los instrumentos más emblemáticos de desarrollo y soberanía en la historia reciente de Tierra del Fuego.
