A 44 años del hundimiento del ARA “General Belgrano”, una herida que sigue en la memoria argentina
Este 2 de mayo se cumplen 44 años del hundimiento del ARA General Belgrano, uno de los episodios más trágicos de la Guerra de Malvinas, que dejó un saldo de 323 tripulantes fallecidos y marcó profundamente la historia del país.

El crucero había zarpado el 16 de abril de 1982 desde la Base Naval Puerto Belgrano con 1.093 tripulantes a bordo, en el marco de una misión de vigilancia sobre los movimientos de la flota británica. Al momento del ataque, el buque se encontraba a más de 30 millas al sudoeste de la zona de exclusión establecida por el Reino Unido.
El 1° de mayo, en el inicio de las acciones bélicas, el submarino nuclear británico HMS Conqueror detectó al Belgrano y comenzó a seguir su trayectoria. Al día siguiente, el 2 de mayo, lanzó dos torpedos que impactaron de lleno en la nave: uno en la sala de máquinas y otro en la proa, provocando daños irreversibles.
A las 16:23 se ordenó abandonar el barco y, poco después, el crucero se hundió en las aguas del Atlántico Sur. Del total de la tripulación, 770 marinos lograron evacuar en balsas, mientras que 323 perdieron la vida, muchos de ellos no por el impacto inicial, sino por la exposición prolongada a las bajas temperaturas y las duras condiciones del mar.
El operativo de rescate fue una tarea compleja y arriesgada. En medio de fuertes vientos, baja visibilidad y temperaturas extremas, la Armada Argentina desplegó buques como el ARA “Gurruchaga”, el ARA “Bouchard”, el ARA “Piedrabuena” y el buque hospital ARA “Bahía Paraíso”, junto a aeronaves de la Aviación Naval que permitieron localizar las balsas.
Durante más de 40 horas, los equipos de rescate trabajaron sin pausa bajo la premisa de no dejar a ningún tripulante en el mar. Para el 4 de mayo, la mayoría de los sobrevivientes había sido rescatada, y al día siguiente los buques arribaron a Ushuaia con los náufragos.
