Vivir bajo un puente: el testimonio de Selena y su padre, atrapados en la calle por la falta de trabajo y vivienda
Debajo del puente de la Diversidad, en la intersección de las calles Rosales y Luis P., una realidad silenciosa expone con crudeza el impacto de la crisis económica. Allí, desde hace más de una semana, Selena y su padre pasan sus noches a la intemperie, enfrentando el frío, la lluvia y la incertidumbre de no tener un techo donde resguardarse.

La joven relató que la situación se volvió insostenible tras perder su empleo hace tres meses, mientras que su padre, por su edad, encuentra cada vez más dificultades para reinsertarse en el mercado laboral. “No tenemos trabajo estable. Los pocos trabajos que conseguimos duran muy poco y no alcanzan para cumplir con los requisitos que hoy exige un alquiler”, explicó.
Hasta hace poco, ambos se encontraban alojados de manera provisoria en la casa de un conocido en el barrio Austral, pero la necesidad del propietario de recuperar la vivienda los obligó a irse. Sin otra alternativa, la calle volvió a convertirse en refugio. “No es la primera vez que pasamos por esto. Cuando se termina el trabajo, se termina también el lugar donde estar”, contó Selena, visiblemente afectada.
En algunas noches intentaron resguardarse en el hospital, aunque esa opción tampoco siempre es posible. “Hay situaciones complejas, y muchas veces no se puede permanecer allí. Entonces terminamos durmiendo afuera, pese al frío, pese a la lluvia”, relató.
A pesar del contexto adverso, la solidaridad de la comunidad se hizo presente. Vecinos de la zona y comerciantes se acercaron con alimentos, dinero y palabras de aliento. Incluso, una vecina les ofreció un espacio donde poder alojarse de manera transitoria, propuesta que evalúan aceptar mientras intentan salir de la situación de calle. “No esperábamos tanta ayuda. La gente se acercó, se preocupó, nos orientó”, agradeció la joven.
Selena fue clara al expresar que no buscan caridad permanente. “No pedimos que nos regalen nada. Solo queremos trabajar, pagar lo nuestro y vivir como cualquier vecino de Río Grande. Vivir así es lamentable e inhumano”, afirmó.
Actualmente, ambos se encuentran sin empleo y a la espera de una oportunidad laboral que les permita reconstruir su día a día. Mientras tanto, continúan recibiendo ayuda solidaria de quienes se acercan al lugar y ofrecen desde una carpa hasta un plato de comida caliente.
La historia de Selena y su padre no es un caso aislado. Refleja una problemática que atraviesa a numerosas familias fueguinas, golpeadas por la inestabilidad laboral y el alto costo del acceso a la vivienda. Bajo ese puente, su testimonio interpela y obliga a mirar de frente una realidad que muchas veces permanece invisible.
Para quienes deseen colaborar, la joven compartió su alias selena.bru777 y su número de contacto 2966-714785, aclarando que cualquier ayuda, por mínima que sea, es recibida con profundo agradecimiento.
