Víctima de trata denuncia abandono estatal y hostigamiento en su larga lucha por justicia
Una mujer que lleva más de 10 años siendo parte de una causa judicial por trata de personas, denunció la falta de apoyo por parte de organismos del estado, así como la ausencia de avances en su proceso. Además, relató cómo enfrenta situaciones de hostigamiento por parte de entidades encargadas de brindarle asistencia, como derechos humanos y política de género.
En conversación con Radio Provincia, la mujer compartió su angustiante situación: “Llevo más de diez años en una causa en la que soy querellante, pero no hay avances. La causa está estancada y no obtengo ninguna respuesta”, comenzó a relatar. Durante este tiempo, su vida y la de sus hijos se han visto marcadas por la vulnerabilidad, sin un lugar donde vivir y sin la ayuda de las instituciones correspondientes.
Una de las principales dificultades que enfrenta es la falta de un hogar, ya que al no poder seguir pagando el alquiler de la vivienda donde residía, intentó recurrir a los servicios de Política de Género y Desarrollo Social. Sin embargo, la respuesta fue negativa. “Mi defensor intervino, pero no hubo respuestas. Bienestar Ciudadano me dijo que no tenían fondos para asistir con una vivienda ni siquiera por algunos días”, explicó.
Debido a la escasez de soluciones, María (nombre ficticio) decidió hacer público su caso, lo que logró obtener un lugar temporal. Sin embargo, después de unos días, la situación se volvió insostenible. “Me dijeron que debía salir a la calle y ver dónde puedo quedarme, pero no voy a hacer eso con mis hijos”, agregó, evidenciando la falta de empatía por parte de los encargados de su asistencia.
En relación con las leyes de protección a las víctimas de trata, la mujer expresó su frustración: “Existen leyes nacionales que aseguran que nos deben asistir, pero si Derechos Humanos me dice que no pueden hacerlo, ¿quién lo hará?”, cuestionó, señalando la contradicción entre la legislación y la realidad que vive.
Además de la falta de asistencia, María denunció un constante hostigamiento por parte de los organismos que deberían apoyarla. “Me presionan y me cuestionan mi pasado en lugar de brindarme ayuda. A veces me hacen sentir como si fuera culpable por mi situación”, relató. También destacó que, a pesar de ser víctima de trata, su vida laboral es precaria, con trabajos temporales que no le permiten acceder a una estabilidad económica. “Desde pequeña fui secuestrada y no tuve acceso a la educación. Ahora tengo problemas de salud y no califico para discapacidad, así que sobrevivo como puedo”, añadió.
En cuanto a la falta de apoyo de los grupos que promueven la lucha por los derechos de las mujeres, María también denunció: “Las mujeres que dicen defender el ‘Ni una menos’ me hostigan, me cuestionan por qué no tengo una casa propia ni un trabajo estable después de tantos años”, expresó indignada. La situación se agudizó cuando personal de Derechos Humanos le hizo comentarios inaceptables, sugiriéndole que “debería hacer lo que pueda para salir adelante”. “¿A qué se refieren con eso? ¿Que vuelva a hacer lo mismo que hacía antes?”, lamentó.
La mujer dejó claro que no abandonará su lucha hasta que reciba una solución adecuada por parte del Estado. “No me voy a mover de donde estoy hasta que me den una solución. Es su obligación asistir a las víctimas, y no me están ayudando”, concluyó.
Finalmente, destacó que su situación no es única: “No soy la única en esta situación, somos muchas más. Si los organismos responsables no pueden cumplir con la ley, deberían dejar el lugar a quienes sí puedan dar asistencia”, concluyó, destacando que la falta de apoyo a las víctimas de trata es un problema que afecta a muchas mujeres en su misma situación.
