DestacadasRío Grande

Viandas, copa de leche y módulos: cómo la Provincia sostiene a las familias más vulnerables

La Provincia mantiene a pleno el dispositivo de asistencia alimentaria para niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. Según informó la secretaria de Gestión Operativa, Paola Avendaño, todos los días se elaboran más de 10.240 viandas que llegan a estudiantes de nivel inicial, primario y secundario, además de los espacios de cuidado provinciales, donde también se sirve comida en el turno vespertino y noche.

La funcionaria explicó que detrás de estas cifras hay una realidad compleja: “Son familias donde los progenitores perdieron el trabajo o no les alcanza con lo que ingresan y, en muchos casos, se trata de grupos familiares numerosos”. Por eso, sostuvo, los servicios de comedor y copa de leche siguen siendo una herramienta central para sostener las necesidades básicas.

Avendaño detalló que el crecimiento de la demanda fue notorio en los últimos meses. Recordó que, hacia mediados de año, el sistema se mantenía estable, con unos 8.000 chicos asistiendo a los comedores escolares. “Desde junio aproximadamente empezamos a ver un aumento y, en lo que va de la segunda mitad del año, llegamos a 10.245 niños”, señaló. Esto implica que 2.245 chicos más se incorporaron al servicio en toda la provincia.

Ese incremento se registró en las tres ciudades fueguinas. “El aumento se nota en Ushuaia, Tolhuin y Río Grande. En esta última siempre es un poco más alto porque concentra mayor población, pero la tendencia es general”, sostuvo la secretaria, apuntando a un escenario económico que golpea de manera transversal.

La continuidad de la asistencia durante el receso escolar también está en evaluación. Avendaño recordó que, cuando termina el ciclo lectivo, se ponen en marcha programas como “Verano TDF”, donde se combinan actividades recreativas con el acompañamiento alimentario. “En esos espacios siempre garantizamos la copa de leche y, además, asistimos a las familias con módulos alimentarios para los chicos que durante el año concurrieron al comedor escolar”, indicó.

Para definir quiénes acceden a estos refuerzos se trabaja de manera coordinada con las escuelas y las trabajadoras sociales. “El acompañamiento se hace sobre los niños que ya fueron parte del servicio de comedor durante el año. Cada familia debe hablar con la trabajadora social de la escuela, que es quien realiza la evaluación y luego nos pasa la lista”, explicó. Esa instancia, remarcó, es clave para priorizar los casos más urgentes.

La secretaria reconoció que la demanda es muy alta y que la organización requiere una logística ajustada. “No se puede responder a todo, sería interminable. Hay fechas límite para que las trabajadoras sociales presenten los listados y, con esa información, se planifica la compra y distribución de los alimentos”, afirmó.

Finalmente, Avendaño destacó que muchas veces la vianda trasciende al propio estudiante: “En principio está pensada para el chico o la chica, pero según la situación que detecta la trabajadora social puede incorporarse un refuerzo para la noche. La porción siempre es abundante y, en la práctica, termina siendo una ayuda que comparte toda la familia”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *