Vendedores Ambulantes y Situaciones de Calle: El Nuevo Paisaje del Fin del Mundo
La ciudad de Ushuaia afronta una situación cada vez más notoria en pleno contexto de crisis económica: se ha incrementado el número de personas que pernoctan al aire libre, sin un lugar fijo donde refugiarse de las bajas temperaturas. Durante un recorrido por arterias céntricas como Maipú o San Martín, es frecuente ver a individuos, principalmente varones, intentando guarecerse bajo aleros y techos de negocios, apenas cubiertos con mantas o ropa de abrigo. En ciertos casos, su comportamiento se torna errático, generando preocupación entre vecinos y comerciantes.
Algunos testigos describen incluso que estos grupos ingresan a cajeros automáticos para resguardarse durante las horas más frías. Sin embargo, el malestar crece cuando se registran episodios de insalubridad, como la necesidad de utilizar la vía pública como baño frente a locales comerciales.
Paralelamente, otro fenómeno que altera la dinámica diaria de la ciudad es la proliferación de vendedores ambulantes. Ofrecen todo tipo de productos, desde calcetines hasta gafas de sol, y en ocasiones reaccionan con hostilidad si no logran concretar la venta. Según señalan vecinos y clientes, a menudo insisten en ingresar a establecimientos gastronómicos sin autorización, dirigiendo sus ofertas principalmente a turistas. El personal de los comercios ha intentado en varias oportunidades que desistan de permanecer allí, aunque sin éxito.
La misma problemática se observa en los semáforos, donde automovilistas relatan que estas personas se acercan a las ventanillas de los vehículos y, a veces, golpean con insistencia para proponer sus ventas. Una escena habitual en grandes urbes como Buenos Aires, que ahora parece haberse instalado de manera definitiva en la capital fueguina, el “Fin del Mundo”.
