Un grupo de vecinos del barrio Chacra II de Río Grande impulsa la recuperación de la Biblioteca Popular Kau-Kren, una institución que permanece cerrada desde 2024 y que durante años funcionó como un espacio de encuentro y acceso a la lectura. La iniciativa contempla la conformación de una organización no gubernamental (ONG) que permita recuperar el patrimonio bibliográfico y desarrollar actividades educativas, culturales y recreativas para la comunidad.
Daniel Garita, uno de los vecinos que encabeza el proyecto, explicó que la propuesta surgió ante la preocupación por el estado de abandono del edificio y la necesidad de recuperar un espacio que consideran importante para la historia del barrio. Según relató, comenzaron a realizar averiguaciones para conocer los motivos del cierre y determinar qué trámites debían completar para poner nuevamente en funcionamiento la biblioteca.
“Cada vez que uno pasa por acá a ver la biblioteca siente ese sentimiento como de abandono y que es una picardía”, expresó Garita, quien recordó que uno de sus hijos asistía a la institución cuando todavía se encontraba en actividad.
A partir de las gestiones realizadas, los vecinos pudieron conocer que la biblioteca había dejado de presentar documentación ante la Inspección General de Justicia (IGJ). Según explicó Garita, luego de las intimaciones y procedimientos administrativos correspondientes, la institución dejó de funcionar en 2024.
El vecino indicó que mantuvieron contactos con autoridades provinciales para avanzar en la recuperación del espacio. En ese marco, explicó que los libros y demás bienes pertenecientes a la biblioteca fueron inventariados y puestos a resguardo por la Dirección Provincial de Bibliotecas.
“Cuando se da de baja la biblioteca o empieza el trámite de la baja, la Dirección Provincial de Bibliotecas agarra todos los libros, todo el patrimonio de la biblioteca y lo pone a resguardo”, señaló.
Buscan ofrecer talleres de lectura y capacitación en oficios
La propuesta de los vecinos no se limita a recuperar el funcionamiento tradicional de la biblioteca, sino que también pretende convertirla en un espacio de formación y participación comunitaria. Entre las actividades previstas se encuentran talleres de lectura, propuestas educativas y cursos de diferentes oficios.
Garita, quien es docente, adelantó que tiene interés en desarrollar capacitaciones vinculadas con la electricidad y otras herramientas prácticas que puedan resultar útiles para los habitantes del barrio.
“Lo queremos poner en marcha. Primero, para rescatar el patrimonio, los libros propiamente dichos que tenía la biblioteca, y llevar adelante distintos talleres”, manifestó.
También explicó que existen docentes en actividad y jubilados interesados en colaborar con la iniciativa. La intención es aprovechar esos conocimientos para generar propuestas abiertas a personas de diferentes edades, incluyendo niños, jóvenes y adultos mayores.
Uno de los principales objetivos es recuperar la función social que cumplía la institución. En ese sentido, Garita consideró que contar con un lugar donde los vecinos puedan reunirse, compartir actividades y acceder a materiales de lectura resulta especialmente importante en el contexto económico y social actual.
“Es un espacio de contención. La idea es que aquel que tenga vocación por la lectura venga y tenga material para leer, pero fundamentalmente que salga de su casa, venga a compartir”, destacó.
Llevan cuatro meses realizando trámites para conformar la ONG
El proyecto se encuentra actualmente en una etapa administrativa, debido a que los impulsores necesitan obtener la personería jurídica de la nueva organización antes de avanzar con la recuperación de la biblioteca.
Garita explicó que llevan aproximadamente cuatro meses realizando gestiones y que la Inspección General de Justicia ya les devolvió el estatuto con las correcciones correspondientes. El siguiente paso será concretar la escritura pública y presentar nuevamente la documentación para continuar con el procedimiento.
“Ya la IGJ nos dio el estatuto corregido para hacer la escritura pública. Una vez que está la escritura pública, se vuelve a la IGJ y, si está todo en orden, nos darían la personería jurídica”, detalló.
Sin embargo, aclaró que obtener ese reconocimiento legal no significa que puedan ingresar inmediatamente al edificio. Posteriormente deberán completar nuevas gestiones ante el área provincial de bibliotecas para determinar las condiciones en las que podrá reanudarse la actividad.
Por ese motivo, todavía no existe una fecha confirmada para la reapertura. Tampoco está definido si la institución podrá volver a funcionar en su edificio original o si será necesario buscar otro espacio.
El referente vecinal reconoció que aún no pudieron ingresar a las instalaciones y, por lo tanto, desconocen el estado en el que se encuentra su interior. También señaló que no cuenta con información precisa sobre posibles deudas de servicios que pudieran haber quedado pendientes de la administración anterior.
Convocarán a los vecinos para recuperar la biblioteca
Una vez que avance la conformación de la ONG, los impulsores del proyecto tienen previsto iniciar una convocatoria para sumar colaboradores y socios que permitan sostener las futuras actividades.
Garita explicó que la intención es recorrer el barrio e invitar personalmente a las familias, ya que consideran que no todos los vecinos utilizan redes sociales y que el contacto directo puede favorecer una mayor participación.
“La idea es invitarlos a todos. Nos vamos a tomar el trabajo de casa por casa”, adelantó, al señalar que esperan contar con la colaboración de quienes quieran aportar tiempo, conocimientos o participar de las actividades.
También reconoció que sostener una biblioteca popular requiere un compromiso permanente, debido a los gastos de funcionamiento, el cumplimiento de horarios y las responsabilidades administrativas que deben asumir quienes integran estas organizaciones.
A pesar de esas dificultades, destacó el entusiasmo del grupo que trabaja para recuperar la institución y valoró el acompañamiento recibido durante las gestiones.
“Lo importante es que los vecinos sepan que hay un grupo de gente interesada en que esto funcione nuevamente”, concluyó.
De concretarse la iniciativa, la Biblioteca Popular Kau-Kren podría recuperar su lugar como espacio de lectura, capacitación y encuentro para las familias de Chacra II, luego de permanecer sin actividad desde 2024.

