La llegada de visitantes durante la temporada invernal no se tradujo en el movimiento económico que esperaban los comerciantes de Ushuaia. Aunque la ciudad registró una buena presencia turística, especialmente impulsada por las conexiones aéreas directas con Brasil, el dinero que dejaron los visitantes en los negocios fue menor al de otros años. Esta situación genera preocupación de cara al verano, cuando se espera nuevamente una importante afluencia de turistas.
La vicepresidenta nacional de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Ushuaia, Claudia Fernández, analizó el comportamiento del turismo y su impacto sobre la actividad comercial. En comunicación con Radio Provincia, explicó que el número de visitantes ya no resulta suficiente para evaluar si una temporada fue económicamente favorable, debido a los cambios que se observan en los hábitos de consumo.
Llegaron turistas, pero el consumo fue menor
Fernández reconoció que la temporada de invierno dejó resultados positivos en cuanto a la presencia de visitantes. Sin embargo, marcó una diferencia entre la cantidad de personas que arribaron a la capital fueguina y las compras que efectivamente realizaron durante su estadía.
“El turismo de invierno que tuvimos, si bien fue una buena temporada, que tuvimos buena cantidad de gente quizás por ese trabajo realizado en los vuelos directos desde Brasil, pero ha sido un turista que no ha consumido, en la medida que lo hacía siempre”, señaló.
Esta diferencia representa una preocupación para los establecimientos que dependen del movimiento turístico. La llegada de visitantes continúa siendo importante para la economía de Ushuaia, pero los comerciantes necesitan que esa circulación también se refleje en las ventas para afrontar los gastos de funcionamiento.
El escenario se desarrolla en un contexto de dificultades para el comercio local, donde la disminución del consumo se combina con alquileres elevados, costos laborales y gastos de transporte y logística. Según Fernández, estas condiciones reducen los márgenes de rentabilidad y complican la continuidad de distintos emprendimientos.
Las reservas para el verano generan expectativas, pero también incertidumbre
Con octubre comenzó una nueva etapa para la actividad turística de Ushuaia, que se prepara para recibir un mayor movimiento durante los próximos meses. Desde el sector comercial observan con expectativa las reservas anticipadas, aunque consideran que todavía es prematuro asegurar que una buena ocupación turística vaya a representar una recuperación de las ventas.
“Creo que viene una temporada que aparenta ser bastante buena por reservas que tenemos marcadas, pero queremos ver qué tipo de consumo vamos a tener”, expresó Fernández.
La dirigente advirtió que podría repetirse lo sucedido durante el invierno: una importante llegada de visitantes acompañada de un gasto comercial más moderado. Por ese motivo, el comportamiento de los turistas durante los próximos meses será determinante para conocer el verdadero impacto económico de la temporada.
Locales cerrados y comercios que esperan una recuperación
La preocupación por el gasto turístico se suma a una situación comercial que ya presenta dificultades en distintos puntos de Ushuaia. Fernández reconoció que existen numerosos locales cerrados y señaló que el fenómeno resulta especialmente visible sobre la calle San Martín, aunque también se registra en otros sectores de la ciudad.
“Hay muchos locales cerrados, sobre San Martín se nota más, pero ha pasado en toda la ciudad”, manifestó.
A este panorama se agregan los altos costos de alquiler, las cargas laborales y las dificultades para competir con las plataformas de compras por internet. Fernández consideró que los negocios necesitan mayor previsibilidad y medidas que permitan recuperar la actividad económica, especialmente en un contexto donde las ventas continúan debilitadas.
La temporada de verano aparece así como una oportunidad para mejorar el movimiento comercial, pero también como una prueba para el sector. En Ushuaia, la expectativa ya no está puesta únicamente en cuántos turistas llegarán, sino en cuánto consumirán durante su estadía y si ese movimiento permitirá aliviar la situación de los negocios locales.

