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Ushuaia busca recuperar protagonismo en la logística antártica

Aunque Ushuaia concentra más del 90 % del turismo que se dirige a la Antártida, la Argentina continúa rezagada en un aspecto decisivo: la logística y el soporte a los programas nacionales y extranjeros. Mientras ciudades como Punta Arenas (Chile) y Christchurch (Nueva Zelanda) lograron consolidarse como verdaderos nodos antárticos, nuestro país se ha limitado a sostener su propio programa, desaprovechando oportunidades económicas, científicas y diplomáticas.

En este contexto, el general retirado Edgar Calandín, ex comandante del Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR), remarcó que es hora de dar un salto cualitativo y adoptar medidas concretas que permitan a Ushuaia recuperar su lugar estratégico.

Vuelos regulares a la Antártida

Uno de los anuncios más relevantes es el inicio de vuelos regulares a la Antártida con el avión Basler BT-67, impulsados por la empresa Mirgor. Para Calandín, esta iniciativa es trascendental:
“Tener vuelos regulares desde Tierra del Fuego significa darle al Programa Antártico Argentino la capacidad de proyectarse en la Antártida profunda sin depender de otros países. Este avión es un punto de inflexión”.

El BT-67, reconstruido a partir de la célula del histórico Douglas C-47, fue equipado con motores turbohélice y sistemas de última generación. “Es una aeronave única: puede operar en pistas cortas, glaciares o terrenos no preparados, transportar carga y pasajeros, realizar evacuaciones médicas, rescates o misiones científicas. Incluso puede despegar desde Petrel, volar hasta el Polo Sur y regresar sin reabastecerse”, explicó.

Petrel como hub científico y logístico

En su análisis, la Base Petrel es clave para la proyección argentina. “Petrel debe transformarse en el centro del programa antártico. Su ubicación es ideal y debe reconvertirse en un verdadero hub científico y logístico, con muelle, aeródromo, laboratorios y hospital”, sostuvo.

Según Calandín, una base moderna permitiría dar soporte a las instalaciones nacionales y, a la vez, ofrecer servicios a programas extranjeros, convirtiendo a Ushuaia en un socio logístico de peso en la región. “Petrel puede ser el nodo que nos vincule a la Antártida profunda y el motor de cooperación internacional”, remarcó.

El contraste con Chile

El ex comandante comparó la situación argentina con la de Chile: “Punta Arenas no solo tiene infraestructura física, también cuenta con un marco normativo e institucional que atrae inversiones y brinda seguridad. Allí funcionan aerolíneas, centros de abastecimiento, universidades y laboratorios que trabajan de forma integrada. Argentina, en cambio, se ha quedado en la superficie”.

Mientras desde Punta Arenas despegan más de 200 vuelos por temporada, Ushuaia no ha logrado consolidar un sistema similar. Para Calandín, el problema no es la falta de recursos, sino la ausencia de planificación: “Solemos creer que con tener puerto y aeropuerto basta, pero la Antártida exige un ecosistema institucional que articule esfuerzos y que piense a largo plazo”.

Agencia Nacional Antártica y articulación público-privada

El militar retirado insistió en la necesidad de crear una Agencia Nacional Antártica que unifique la conducción del programa argentino. “Hoy hay una conducción bicéfala entre Defensa y Cancillería que genera cortocircuitos. La Antártida necesita una política de Estado, con continuidad más allá de los gobiernos”, afirmó.

Además, señaló que el futuro de la logística antártica depende de integrar a las Fuerzas Armadas, al sector privado y al mundo académico: “El Estado debe dar reglas claras, las empresas aportar profesionalismo y recursos, y las universidades ciencia e innovación. Solo con esa articulación Ushuaia podrá competir con los grandes hubs antárticos del mundo”.

Un desafío geopolítico y ambiental

La Antártida concentra el 70 % del agua dulce del planeta, recursos pesqueros y minerales estratégicos, además de representar un enclave geopolítico que conecta los océanos Atlántico y Pacífico. “Si no ocupamos nuestro lugar, otros lo harán. La Antártida se trabaja para nuestros nietos, pero en Argentina muchas veces seguimos atrapados en la coyuntura”, advirtió Calandín.

Su mensaje final fue claro: “Hay que dejar atrás la declamación y generar condiciones reales. Ushuaia tiene todo para ser la puerta de entrada natural a la Antártida, pero necesita institucionalidad, planificación y una visión estratégica de largo plazo”.

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