Gisela Gamarra sufrió la mordedura de un perro en inmediaciones de Holanda al 400, en Río Grande, cuando se dirigía a retirar a su hijo de la escuela. A casi un mes del episodio, continúa bajo atención médica, debe afrontar gastos por medicamentos y curaciones, y denuncia que todavía no recibió una respuesta concreta a los reiterados reclamos que realizó.
Lo que comenzó como un recorrido cotidiano para buscar a su hijo a la escuela terminó con una mujer herida y un tratamiento médico que se prolonga desde hace casi un mes. Gisela Gamarra fue sorprendida por tres perros mientras caminaba por la zona de Holanda al 400, en Río Grande, y uno de los animales la atacó. La mordedura le provocó lesiones que todavía requieren curaciones y controles médicos.
“Estaba yendo a buscar a mi hijo a la escuela en horario escolar. Vinieron tres perros y vino uno y me mordió”, recordó la vecina al describir cómo ocurrió el ataque. Tras el episodio, debió acudir a un centro de salud y posteriormente al hospital para recibir asistencia. Además de las curaciones, comenzó un esquema de vacunación antirrábica como parte del tratamiento indicado.
Casi un mes después, las heridas todavía no cicatrizaron
Las consecuencias del ataque continúan afectando su vida cotidiana, ya que debe trasladarse diariamente para recibir atención médica. A esto se suman los gastos que afronta por la compra de medicamentos y los viajes necesarios para cumplir con las indicaciones de los profesionales. La mujer explicó que, pese al tiempo transcurrido, todavía no recibió el alta de las curaciones.
“Sí, me genera gastos en ir a hacerme las curaciones, en comprar medicación y tengo todavía, al día de la fecha pasó casi un mes y sigo haciendo curaciones”, expresó. La situación también le genera preocupación por la falta de una resolución respecto del animal que la mordió. Según relató, realizó distintas gestiones para que se tomaran medidas y evitar que otra persona atraviese una situación similar.
Identificó al perro y presentó fotografías, pero asegura que no obtuvo respuestas
Después del ataque, Gamarra se comunicó con la línea municipal 147 para dejar constancia de lo sucedido. Posteriormente formalizó el reclamo correspondiente y aportó fotografías del perro y del domicilio donde había logrado localizarlo. Sin embargo, aseguró que, pese a haber entregado la información solicitada, no recibió novedades concretas sobre las actuaciones realizadas.
“Fui a identificar al animal, le mandé las fotos que me pidieron y después no me respondieron nunca más”, manifestó. También explicó que en sus reiteradas comunicaciones le informaron que no habían podido localizar al responsable del perro. Esta situación incrementó su malestar, ya que considera que aportó los elementos necesarios para avanzar con el reclamo.
La vecina cuestionó además que le consultaran si podía regresar al lugar para comprobar si el animal continuaba allí. Explicó que no está dispuesta a exponerse nuevamente a una mordedura ni a presentarse en una vivienda sin conocer a sus ocupantes. Por ese motivo, entiende que la identificación del responsable y las verificaciones correspondientes deben quedar a cargo de las autoridades competentes.
Preocupación por la cercanía con una escuela
Más allá de las lesiones que sufrió, Gamarra manifestó su inquietud por la posibilidad de que el perro vuelva a atacar a otra persona. Remarcó que el episodio ocurrió en horario escolar, cuando numerosas familias y estudiantes circulan por el sector. Considera que la situación representa un riesgo que debería ser atendido para prevenir nuevos incidentes.
“Como me pasó a mí, estar cerca de una escuela le puede haber pasado a un menor o algún anciano o a cualquier persona le puede volver a pasar”, advirtió. La mujer insistió en que su preocupación no se limita a los gastos y las molestias que le ocasionó el ataque, sino también a la seguridad de quienes transitan habitualmente por la zona. Mientras espera una respuesta a sus reclamos, continúa asistiendo diariamente a las curaciones.
“Hasta el momento sigo con curaciones. Todavía sigo yendo, estoy yendo todos los días a que me curen”, señaló. A casi un mes de la mordedura, Gamarra sigue afrontando las consecuencias físicas y económicas del episodio. Su principal pedido es que se identifique al responsable del animal y se adopten las medidas necesarias para evitar otro ataque.

