Una investigación redefine a los pingüinos papúa del canal Beagle

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Los pingüinos papúa que habitan el canal Beagle y las Islas Malvinas forman parte de uno de los cuatro grupos que una investigación identificó como especies diferentes. El trabajo revisó una clasificación que reunía bajo un mismo nombre a poblaciones distribuidas por amplias regiones del hemisferio sur y encontró diferencias evolutivas que su apariencia similar había mantenido ocultas.

La conclusión surgió del análisis de 64 ejemplares de diez colonias reproductivas. Los investigadores compararon sus genomas completos y cruzaron esos resultados con características físicas, hábitos alimentarios, épocas de reproducción y vocalizaciones. Ese abordaje permitió establecer que las diferencias entre las poblaciones excedían las variaciones que se atribuían a una única especie.

El hallazgo más destacado corresponde a los ejemplares de las islas Kerguelen, un archipiélago francés del océano Índico austral ubicado a más de 2.000 kilómetros de la Antártida. Esa población recibió el nombre científico Pygoscelis kerguelensis y fue descrita como una especie propia. Según la investigación, se trata de la primera incorporación de una especie de pingüino no descrita previamente en más de un siglo.

No fue necesario encontrar una colonia desconocida para llegar a esa conclusión. Los animales ya eran estudiados, pero conservaban la identificación general de pingüinos papúa por compartir rasgos como el dorso oscuro, el vientre blanco y la franja clara de la cabeza. Aunque también presentan particularidades en sus dimensiones y sonidos, el ADN aportó la evidencia decisiva sobre su separación evolutiva.

La revisión también elevó a especies independientes a otros tres grupos que anteriormente eran considerados subespecies. Dentro de esa reorganización, las poblaciones del Atlántico Sur, incluidas las de Malvinas y el canal Beagle, quedan diferenciadas de las que ocupan principalmente la Península Antártica y otros sectores costeros del continente blanco.

La nueva clasificación tiene implicancias para la protección de estos animales. Evaluarlos como una sola especie de amplia distribución podía ocultar el retroceso de colonias pequeñas o aisladas. Distinguir cada grupo permitirá estudiar con mayor precisión sus tendencias poblacionales y las amenazas que enfrenta en su ambiente.

Las proyecciones climáticas muestran, además, que su futuro podría ser diferente según la región. Hacia 2050, las especies de islas subantárticas podrían perder parte de las áreas adecuadas para alimentarse y reproducirse, con escasas alternativas cercanas para desplazarse. Para la especie antártica, en cambio, los modelos estiman una posible expansión cercana al 9% de su hábitat favorable hacia el centro y el sur de la Península Antártica Occidental.