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Un sueño que se volvió camino: jóvenes del CAAD recorren la Patagonia junto a sus docentes

A veces los sueños empiezan como una simple charla, una idea compartida en voz baja, y con el tiempo se transforman en un proyecto que moviliza corazones. Así nació el viaje que hoy viven los alumnos del taller Eco Recreativo del CAAD, guiados por el profesor Damián Zurita y su equipo docente, quienes emprendieron una inolvidable travesía por la Patagonia Argentina.

Desde El Bolsón, en plena cordillera, Damián contó emocionado cómo esta experiencia se gestó con el esfuerzo conjunto de alumnos, docentes y familias: “Esto empezó como un sueño y hoy lo estamos viviendo. Los chicos están felices, disfrutando de cada instante. Detrás de este viaje hubo mucho trabajo, ventas, rifas, colaboraciones y sobre todo un gran compromiso de todos”.

El proyecto, que nació en el taller Eco Recreativo —un espacio dedicado a la vida al aire libre, el respeto por la naturaleza y el aprendizaje a través del turismo y la aventura— fue creciendo paso a paso. Durante meses, los chicos planificaron, recaudaron fondos y soñaron con la posibilidad de salir por primera vez fuera de la isla. Hoy, ese sueño se materializa entre montañas, ríos y bosques del sur.

La delegación está compuesta por diez estudiantes y cuatro docentes, que viajaron en la combi del CAAD. Durante su recorrido visitaron Lago Puelo, El Laberinto de El Hoyo, la Cascada de Mallín Ahogado y realizaron actividades como rafting en el Río Manso y caminatas por los senderos patagónicos. “Son experiencias nuevas para muchos de ellos, cosas que no imaginaban vivir. Verlos disfrutar, verlos emocionarse, es algo que nos llena el alma”, expresó Damián.

El regreso está previsto para el 7 de noviembre, luego de un itinerario que incluirá paradas en Caleta y Río Gallegos. Pero más allá del viaje físico, lo que cada uno de estos jóvenes se lleva en la mochila es mucho más grande: la certeza de que los sueños se cumplen cuando se caminan juntos.

Antes de finalizar la charla, Damián no quiso dejar de agradecer: “A mis compañeros Romy, Paula y Sergio, al staff del CAAD, a los directivos, a las familias y a todos los que creyeron en nosotros. Este viaje es de todos ellos también. Gracias por confiar, por apoyar y por permitirnos vivir algo tan hermoso”.

Un viaje que empezó con un sueño, creció con esfuerzo y hoy se convierte en una lección de vida para estos jóvenes fueguinos: que los sueños, cuando se persiguen con el corazón, siempre encuentran su camino.

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