Un padre denuncia la inacción judicial tras casi cuatro años sin poder ver a su hija
Cristian Lucero, integrante de la agrupación Padres en Lucha, expuso públicamente la dramática situación que atraviesa hace casi siete años, luego de ser apartado de su hija en medio de un complejo conflicto judicial. Según relató, todo comenzó incluso antes del nacimiento de la menor, cuando la madre comenzó a restringir el vínculo entre ambos.
La disputa escaló rápidamente al ámbito judicial. Según Lucero, durante el proceso se presentaron diversas denuncias en su contra, entre ellas, por violencia doméstica, consumo de estupefacientes y hasta abuso sexual. Sin embargo, afirma que ninguna de las acusaciones fue comprobada: “La justicia demostró con pruebas contundentes que nada de lo que se me acusó era cierto. La cámara Gesell dio resultado negativo”, explicó.
A pesar de que la justicia falló a su favor y de que las restricciones de acercamiento fueron levantadas hace un año, Lucero sostiene que aún no ha podido reencontrarse con su hija. “Hace tres años y nueve meses que no la veo. En abril de 2024 se dictó la revinculación y la madre la incumple, sin que el juzgado haga cumplir su propio fallo”, denunció indignado.
Lucero, que cuenta con el acompañamiento de un abogado y de otros padres organizados en una red provincial, apuntó directamente al desempeño del Juzgado de Familia N°2 y de su titular, la jueza Marina Montero. “No es solo mi caso. Somos muchos padres y madres que estamos sufriendo lo mismo. Expedientes trabados, causas que se pierden, fallos que no se ejecutan. Lo que vivimos es desesperante”, señaló.
El militante de Padres en Lucha advirtió además que no es un problema aislado, sino una dinámica sistemática que afecta a decenas de familias en Río Grande. “Hay papás que llevan hasta nueve años sin ver a sus hijos, cumpliendo con todo lo que la justicia les exige, y aún así no logran restablecer el vínculo”, expresó.
Recientemente, Lucero informó que el pasado miércoles la jueza Montero dictó una orden para que se coordine un encuentro entre él, su hija y su madre —quien viajó especialmente desde San Juan—. Sin embargo, a pesar de haberse fijado un plazo de 48 horas, el encuentro aún no fue programado. “Cuando se trató de ponerme restricciones, lo hicieron en menos de 24 horas. Ahora que es para revincularme, no pasa nada”, reclamó.
Por último, Lucero sostuvo que continuará visibilizando su caso y acompañando a otros padres y madres en la misma situación, exigiendo que el sistema judicial garantice efectivamente el derecho de niñas y niños a mantener un vínculo con ambos progenitores.
