Un padre de un alumno del Colegio Provincial de Educación Tecnológica (CPET) de Río Grande difundió una carta abierta dirigida al director de la institución, Oscar Plaza, en la que expresó su preocupación por el estado edilicio del establecimiento y reclamó soluciones ante distintas situaciones que, según sostiene, afectan el normal desarrollo de las clases.

El autor de la carta señaló que mantiene un vínculo de larga data con la institución, ya que además de su hijo, otros integrantes de su familia concurrieron al colegio. Desde esa perspectiva, cuestionó con dureza la gestión de la actual conducción y manifestó que el establecimiento atraviesa un deterioro que requiere una respuesta urgente.
Entre los principales puntos planteados aparecen problemas de infraestructura, calefacción, instalaciones eléctricas, mobiliario y elementos de seguridad. El padre afirmó que existen aulas con puertas deterioradas, ventanas que no pueden cerrarse correctamente, sectores sin calefacción y enchufes en malas condiciones.
Uno de los reclamos centrales está relacionado con la falta de mobiliario. De acuerdo con lo expresado en la carta, habría 104 mesas y 105 sillas faltantes, situación que obligaría a trasladar elementos entre aulas para poder desarrollar las actividades escolares con normalidad.
También se mencionan inconvenientes vinculados con los matafuegos, pérdidas de agua, filtraciones, olores cloacales y el mantenimiento del tanque de agua. El autor sostuvo además que existen sectores donde se producen inundaciones durante los días de lluvia.
Reclamos por seguridad
La carta también pone el foco en las condiciones de seguridad del establecimiento. El padre asegura que hubo un principio de incendio que habría estado relacionado con problemas en las instalaciones eléctricas y cuestiona el estado de los matafuegos.
En ese sentido, afirmó que algunos de los equipos entregados posteriormente por el Ministerio se encontraban, según su descripción, deteriorados y fuera de condiciones de uso. También reclamó la existencia de un plan de evacuación y prevención, además de personal destinado al control de los ingresos y egresos del edificio.
El escrito se conoce en un contexto de reclamos realizados por docentes, preceptores y tutores, quienes, según la carta, habrían dispuesto la suspensión de actividades ante la falta de condiciones adecuadas para garantizar el dictado de clases.
El padre responsabilizó tanto a las autoridades del establecimiento como al Ministerio de Educación por la situación y reclamó que se adopten medidas concretas para resolver los problemas señalados.
Más allá del tono crítico utilizado en algunos pasajes, la carta plantea una preocupación central: las condiciones edilicias y de seguridad en las que estudiantes y trabajadores desarrollan diariamente sus actividades.
El reclamo vuelve a poner en discusión la necesidad de realizar tareas de mantenimiento y garantizar que los establecimientos educativos cuenten con infraestructura, equipamiento y medidas de seguridad acordes para el normal funcionamiento de las instituciones.

