Tras el escándalo ambiental, los megayates cancelaron su visita a Lapataia

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La controvertida autorización para que tres mega yates de lujo permanecieran fondeados durante aproximadamente una semana en Bahía Lapataia, dentro del Parque Nacional Tierra del Fuego, terminó con la suspensión de las operaciones previstas para noviembre. La decisión fue comunicada formalmente por la agencia marítima Ushuaia Shipping después de que se difundiera un informe técnico que desaconseja expresamente la actividad y de que organizaciones ambientalistas cuestionaron públicamente la habilitación otorgada por la Administración de Parques Nacionales.

Sin embargo, la empresa atribuyó la suspensión a cuestiones climáticas y evitó mencionar las objeciones ambientales, las restricciones legales y la controversia pública que rodearon la autorización. En una nota fechada el 29 de octubre, dirigida a la administración del Parque Nacional, informó que había decidido suspender momentáneamente el fondeo de los yates Lonian, Hodor y Sherakhan, previsto para noviembre.

La comunicación llegó el mismo día en que el sitio Agenda Malvinas publicó una investigación que reveló que la Administración de Parques Nacionales había autorizado el ingreso de las embarcaciones y las operaciones de dos helicópteros, pese a que sus propias áreas técnicas y operativas habían considerado improcedente permitirlas.

En efecto, la documentación oficial permite reconstruir una secuencia administrativa que comenzó el 28 de septiembre, cuando la firma USHIP SRL–Ushuaia Shipping presentó una solicitud para que tres megayates de aproximadamente 70 metros de eslora permanecieran fondeados en Bahía Lapataia entre el 12 y el 18 de noviembre.

Según aquella presentación, identificada como F-2026-94281779-APN-PNTF#APNAC, las embarcaciones arribarían a Ushuaia procedentes de Puerto Natales, Chile, y posteriormente se trasladarían hacia el interior del área protegida. Durante su permanencia, los pasajeros serían transportados mediante helicópteros que despegarían y aterrizarían desde plataformas instaladas sobre los propios barcos.

La empresa argumentó que esa modalidad permitiría evitar el uso de embarcaciones menores y de infraestructura terrestre dentro del Parque Nacional. No obstante, los especialistas del organismo advirtieron posteriormente que esa circunstancia no eliminaba las restricciones legales aplicables al sobrevuelo de áreas protegidas.

El 20 de octubre, integrantes de las áreas técnicas y operativas del Parque Nacional suscribieron el informe IF-2026-102110148-APN-PNTF#APNAC, cuya conclusión fue terminante: “NO RESULTA PROCEDENTE AUTORIZAR” las operaciones solicitadas.

El documento, firmado por Inés Kasulin, Adrián Novosad, Carina Suárez, Federico Verna, Emilce Gallo, Mariana Abregú y Guillermina Massaccesi, advirtió sobre los riesgos que representaba el fondeo de embarcaciones de semejantes dimensiones para los fondos marinos y los ecosistemas costeros de Bahía Lapataia.

Entre las principales amenazas identificó la destrucción de sectores del lecho marino por el peso de las anclas y el arrastre de las cadenas, particularmente cuando las embarcaciones giran por efecto del viento y las corrientes. Esas maniobras podrían afectar los bosques submarinos de cachiyuyo, fundamentales para la reproducción, alimentación y refugio de numerosas especies.

Asimismo, el informe alertó sobre eventuales derrames de hidrocarburos, remoción de sedimentos, contaminación acústica y perturbaciones sobre especies protegidas, entre ellas el huillín, el cauquén caranca y el quetro austral.

Por otra parte, los técnicos cuestionaron la legalidad de las operaciones aéreas. Recordaron que el artículo 5, inciso l, de la Ley 22.351 prohíbe los sobrevuelos mediante aeronaves motorizadas dentro de los parques nacionales, salvo excepciones específicas que, según su evaluación, no comprendían los traslados privados solicitados.

Además, invocaron el principio precautorio de la Ley General del Ambiente 25.675 y señalaron que las actividades podrían desarrollarse en otros sectores costeros de Ushuaia, fuera del área protegida, sin comprometer los valores naturales del Parque Nacional.

Manekenk calificó la autorización como “inaudita”

En paralelo con la difusión de las objeciones técnicas, la referente de la organización ambientalista Manekenk, Nancy Fernández, expresó públicamente su preocupación por la decisión de permitir la permanencia de tres embarcaciones privadas de gran porte en Bahía Lapataia.

Durante una entrevista, Fernández calificó la situación como “inaudita” y cuestionó especialmente que se hubiera contemplado el uso de helicópteros para transportar pasajeros dentro de un área natural protegida.

En ese sentido, recordó que incluso los investigadores científicos deben atravesar procedimientos rigurosos para obtener autorizaciones destinadas a utilizar drones en los parques nacionales. Por ello, puso en duda que pudiera habilitarse una actividad privada de estas características cuando existen restricciones destinadas a proteger la fauna y los ecosistemas.

Asimismo, la ambientalista advirtió sobre las consecuencias que podría provocar la presencia prolongada de embarcaciones de gran porte, particularmente por la iluminación nocturna, los ruidos de los generadores y el movimiento de aeronaves en un ambiente donde la conservación de las condiciones naturales constituye una obligación de las autoridades.

Fernández también cuestionó que una empresa vinculada con la actividad turística y que desarrolla iniciativas de divulgación ambiental acompañara una solicitud de estas características.

Por otra parte, informó que Manekenk se encontraba coordinando acciones con otras organizaciones ambientalistas para solicitar una reunión con el intendente Marcelo Almirón y conocer los fundamentos que habían permitido otorgar la autorización.

Sus cuestionamientos coincidieron con las principales advertencias formuladas por los siete especialistas del propio Parque Nacional, quienes habían señalado que las operaciones podían afectar tanto la biodiversidad como las condiciones de tranquilidad del área protegida.

De esta manera, la propia administración que inicialmente había habilitado las operaciones terminó estableciendo parámetros considerablemente más restrictivos, incorporando advertencias sobre erosión costera, alteración de sedimentos, perturbaciones sobre la fauna y afectación de los bosques de macroalgas.

Finalmente, el 29 de octubre, Ushuaia Shipping comunicó la llamativa suspensión del fondeo, y dentro del contexto de una fuerte crítica social y técnica a la decisión de aprobar el ingreso de tres megayates privados dentro del Parque Nacional Tierra del Fuego.

La sucesión de acontecimientos resulta significativa: primero se presentó una solicitud para realizar operaciones turísticas dentro del Parque Nacional; posteriormente, un grupo de especialistas recomendaron expresamente no autorizarlas; pese a ello, la Administración otorgó el permiso; luego se incorporaron nuevas restricciones y, tras la difusión pública del caso y los cuestionamientos ambientalistas, la empresa anunció que no realizaría las actividades programadas.

En definitiva, la suspensión evita, al menos momentáneamente, la realización de una actividad que había sido expresamente desaconsejada por los especialistas del organismo encargado de proteger el Parque Nacional Tierra del Fuego.

Finalmente, los megayates no ingresarán a Bahía Lapataia en las fechas originalmente anunciadas. La empresa Ushuaia Shipping sostiene que fue por el clima. Pero las advertencias ambientales, las restricciones legales y los reportes técnicos que objetaron fundadamente la iniciativa presentada por agencia marítima permanecen sin una explicación clara por la cual se retiró el pedido de ingreso de los tres cruceros de lujo.

La visita quedó suspendida. Los interrogantes sobre la autorización original, en cambio, siguen abiertos.