La empresa Mirgor dejó sin efecto las desvinculaciones de dos representantes sindicales y les exigió reincorporarse a sus tareas bajo advertencia de considerar su ausencia como abandono de trabajo. Los trabajadores sospechan que la medida podría estar relacionada con la falta de acompañamiento a un acuerdo sobre las condiciones laborales.
Un nuevo capítulo de tensión laboral se abrió en Mirgor luego de que la compañía notificara formalmente a dos delegados gremiales que sus despidos habían quedado anulados. Sin embargo, la comunicación también incluyó una intimación para retomar sus actividades y una advertencia sobre las consecuencias legales que podrían enfrentar si no cumplen con lo dispuesto.
La decisión empresarial se produce en medio de diferencias vinculadas con las condiciones de trabajo. Según la interpretación de los representantes sindicales, la situación podría constituir una represalia, debido a que Mirgor fue la única de las cuatro razones sociales involucradas que no acompañó el acuerdo referido a las condiciones planteadas por la patronal.
Las notificaciones fueron enviadas únicamente a dos de los cuatro delegados afectados, mientras que los restantes continúan sin poder ingresar al establecimiento industrial. Esta situación mantiene abierto el conflicto y genera incertidumbre sobre el futuro de la representación gremial dentro de la planta.
A través de las cartas documento, la firma comunicó que quedaban sin efecto los despidos previamente informados y estableció el 19 de octubre de 2026 como fecha para la reincorporación. Además, dispuso que los trabajadores debían presentarse ante los supervisores de los sectores asignados para recibir instrucciones y cumplir con los horarios y las condiciones laborales correspondientes.
Uno de los puntos más significativos de la comunicación es la advertencia sobre una eventual aplicación del artículo 244 de la Ley de Contrato de Trabajo. La empresa señaló que, si los delegados no se presentan dentro de las 48 horas posteriores a la notificación, podría considerar esa conducta como abandono de trabajo, con las consecuencias previstas en la legislación vigente.
La intimación también contempla la posibilidad de efectuar descuentos por los períodos que la compañía considere incumplidos. De esta manera, aunque los despidos fueron revertidos, persisten las diferencias entre la empresa y los representantes de los trabajadores.
El conflicto continúa sin una resolución integral, especialmente por la situación de los otros dos delegados que todavía no pueden acceder a la fábrica. Mientras tanto, las sospechas sindicales sobre las motivaciones de las decisiones empresariales agregan un nuevo elemento de tensión a las relaciones laborales dentro de Mirgor.

