Un operativo sanitario se desplegó en el aeropuerto internacional de Ezeiza luego de que un grupo de turistas extranjeros llegara desde Ushuaia con distintos síntomas de malestar físico. Los pasajeros habían realizado previamente un viaje en crucero y se investiga si los cuadros podrían estar relacionados con alimentos consumidos durante la travesía.
Al menos 15 visitantes extranjeros necesitaron asistencia médica durante el fin de semana, después de arribar al aeropuerto de Ezeiza en tres vuelos de Aerolíneas Argentinas procedentes de la capital fueguina. Los afectados presentaban síntomas compatibles con una posible intoxicación, aunque todavía se desconoce qué ocasionó los problemas de salud.
La intervención comenzó durante la noche del sábado y se prolongó hasta aproximadamente las 2 de la madrugada del domingo. Los equipos sanitarios del aeropuerto organizaron la atención de los pasajeros, quienes recibieron hidratación y controles médicos para evaluar su evolución.
De acuerdo con la información disponible, ocho turistas necesitaron medicación para aliviar los síntomas. Pese a la preocupación inicial, ninguno presentó complicaciones que justificaran su traslado a un establecimiento hospitalario y todos quedaron fuera de peligro.
Los primeros datos recabados indican que los viajeros habían desembarcado de un crucero en el puerto de Ushuaia antes de continuar su recorrido hacia Buenos Aires. Esta circunstancia llevó a considerar la posibilidad de que el malestar estuviera relacionado con alguna comida consumida previamente.
Entre los alimentos mencionados por los pasajeros aparecen viandas que contenían pollo y atún. Sin embargo, no existen resultados que permitan confirmar que esos productos hayan provocado los síntomas, por lo que el origen de los cuadros continúa bajo investigación.
Según informó TN, durante ese período habían llegado a Ushuaia dos embarcaciones de pasajeros, una de procedencia noruega y otra chilena. Por el momento, no se estableció a cuál de los cruceros pertenecían los turistas asistidos ni si todos habían compartido la misma travesía.
Otro aspecto que deberá esclarecerse es si los pasajeros consumieron alimentos de una misma procedencia o si existieron otros factores que pudieran explicar la aparición de síntomas similares entre personas que posteriormente abordaron distintos vuelos.
La situación pudo resolverse con la intervención del personal médico aeroportuario, sin necesidad de derivaciones hospitalarias. Mientras tanto, permanece pendiente determinar qué provocó los malestares y si existe alguna vinculación con los servicios de alimentación ofrecidos durante el recorrido turístico.

