La preocupación por el presente económico se hace sentir en Río Grande. Schreiber, comerciante de la ciudad, advirtió que la crisis “ya no es solo una racha” y que muchos locales están al borde del cierre. “Si una persona como yo tiene que bajar la persiana, ¿a dónde va a trabajar? Ya estoy más cerca de jubilarme que de salir a buscar empleo”, dijo en FM del Pueblo.
Según su mirada, los indicadores del comercio empeoran mes a mes: más endeudamiento de las familias, morosidad récord en bancos y tarjetas, y una caída sostenida de ventas que “no muestra luz al final del túnel”. “Pagás un precio a la mañana y otro a la noche; todo se agrava”, resumió.
El empresario vinculó el deterioro a decisiones del Gobierno Nacional, especialmente a vetos y la falta de “medidas productivas”. “No vemos un plan que hable de empresas o de empleo; se apuesta a la timba financiera y a buscar plata afuera. Así nos entregan cada vez más”, cuestionó.
Para Schreiber, en Argentina siempre convivieron dos modelos: el de empleo y producción, que “cuesta pero te empuja hacia adelante”, y el financiero, que “ya sabemos a dónde lleva”. Hoy, afirma, no hay inversiones ni empresas que declaren estar bien “salvo unas pocas”.
También criticó los respaldos políticos que sostienen a la actual gestión: “La apoyan quienes ganan y quieren ganar más, sin importarles la gente ni la producción. No se sientan con los gobernadores y siguen denigrando al que piensa distinto”.
En ese marco, llamó a mayor participación ciudadana: “Hay que comprometerse; no mirar lo que prometen los políticos, sino cómo actuaron antes. A la hora de votar, evaluemos su historial”. Y lanzó una comparación: “A los políticos nunca se les exigió como a un jugador de fútbol. Hay que exigirles a quienes corresponde”.
El comerciante describió además un escenario industrial incierto: “Las textiles dejaron a mucha gente en la calle, lo mismo que Mirgor. Es una incertidumbre terrible”. Y cuestionó la parálisis de obras estratégicas en la ciudad: “Ni el puerto seco ni el puerto avanzaron; los intereses son muy fuertes y contra eso tenemos que pelear juntos”.
Por último, apuntó contra funcionarios oriundos de Río Grande que trabajan en Ushuaia: “Se encandilan con las luces de la capital y se olvidan de su lugar de origen”.

